
SANTO DEL DÍA
SANTA MARÍA BERNARDA (1848-1924)
San María Bernarda nació en Auw, en el Cantón de Argovia, Suiza, sus padres eran humildes campesinos y cristianos ejemplares, educaron a sus hijos en la piedad a Dios. María Bernarda era alegre, inteligente, generosa y amante de la naturaleza, su devoción a la Eucaristía formó su espiritualidad, se dedicó al trabajo agrícola en su juventud, experimentando también el afecto por un joven del cual se enamoró, pero sintiendo también la llamada de Dios, tiempo después se entregó completamente a su Señor, el trabajo, la oración, el apostolado en la parroquia, mantuvieron vivo en ella el deseo de la vida consagrada, con la ayuda del párroco entró en el Monasterio franciscano de María Auxiliadora en Altstätten, vistió el hábito franciscano, tomando el nombre de Sor María Bernarda del Sagrado Corazón de María, tiempo después partieron para el Ecuador, ella y su compañeras, para el anuncio del Evangelio, fundaron una nueva Congregación religiosa, la de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora, la nueva Congregación franciscana creció en número y se fundaron las dos Casas filiales de Santa Ana y de Canoa, su vida fue sufrida perdonando de corazón y orando por aquellos que la hacían sufrir, ya debían salir del Ecuador y se dirigieron a Cartagena, recibidas paternalmente por el Obispo. Encontraron alojamiento en un ala del hospital femenino, llamado comúnmente «Obra Pía», muere a la edad de setenta y seis años, presa de punzantes dolores hipogástrico, y con un legado de servicio a sus semejantes.
Evangelio del día
San Juan 17, 1-11a
En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- Jesús no solo ora con el Espiritu sino con su cuerpo, este gesto es humano, ora intercediendo por sus Apóstoles, es sin duda alguna una oración Sacerdotal, es una petición de protección por sus amigos. La oración fue para Jesús el medio para comunicarse con su Padre, y es también para nosotros una enseñanza, pues debemos orar siempre, aunque Dios Padre sepa todo, debemos hablarle, dialogar con Él, adorarle, dirigirnos a Él con familiaridad, siendo consientes de que somos sus hijos, como Jesucristo no lo enseña, ya no es hablarle a un Dios ajeno, sino a un Padre que escucha a sus hijos.
- Jesús también nos invita a orar por quienes están a nuestro lado, la oración no debe ser egoísta, las peticiones por nuestros hermanos debe ser constante, quizás es en lo primero que debemos pensar al momento de orar a Dios Padre, en ocasiones la oración cotidiana esta basada en anhelos, planes, de tipo personal, olvidando que hay muchos a mi alrededor por quienes debemos preocuparnos en la oración.
PRÁCTICA DIARIA
- Orar siempre.
- Santa María Bernarda decía: “Mi vivir es el Evangelio”
