MIERCOLES, Cuarta Semana de Pascua , 29 de abril de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Catalina nació en Siena (Italia), hija de padres virtuosos y piadosos, desde pequeña era piadosa y tenía un gran amor a Dios, consagra su virginidad en privado cuando tenía tan solo siete años, cuando ella estaba entrando en la juventud su Madre la motivaba para que arreglara su apariencia física y tuviera la idea de casarse, ella los complacía, vistiéndose elegante , luego ella al dejar toda aquella vanidad comienza a orar más constantemente encerrándose en una celda, y disfrutando de la soledad, pero sus Padres le imponían trabajos duros para distraerla de aquella vida piadosa, pero ella sobrellevó todo esto con dulzura y paciencia, acomodándose aquella vida continuó en comunicación con Dios, pasado algunos años su Padre le autorizó esta vida piadosa más abiertamente, asistía generosamente a los pobres, servía a los enfermos y daba consuelo a los afligidos y prisioneros, recibió el largo hábito blanco y negro deseado de la tercera orden de Santo Domingo, duró tres años en una ermita en total silencio, Santa Catalina experimentó lo que se denominaba un ‘matrimonio místico’ con Jesús, cuando ella estaba orando en su habitación, se le apareció una visión de Cristo, acompañado por Su madre y un cortejo celestial. Tomando la mano de Santa Catalina, Nuestra Señora la llevó hasta Cristo, quien le colocó un anillo y la desposó Consigo, manifestando que en ese momento ella estaba sustentada por una fe que podría superar todas las tentaciones. Para Catalina, el anillo estaba siempre visible, aunque era invisible para los demás, uno de los mayores logros de Santa Catalina fue su labor de llevar de vuelta el Papado a Roma a partir de su desplazamiento a Francia, tuvo una misión en la que Cristo le ofrecía dos coronas una de espinas y una de oro, así que ella escogió la de espinas, escribió muchas cartas y obras, muere cuando sus salud fue en decadencia

Evangelio del día

San Juan 12,44-50

EN aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».

Palabra del Señor

  • Jesucristo no habla sus propias palabras sino que siendo uno con él Padre, hace la voluntad de quién lo envió, pues en esto consiste la vida eterna en conocer a Dios Padre y a su enviado Jesucristo, el amor que se ve reflejado en la cruz, es la manifestación de un Dios que es amor, e invita a la raza humana a reproducir un amor que va más allá que se grita desde el universo mismo, es un amor cósmico, es la manifestación de la Trinidad en la armonía del amor del amor que es Dios en su esencia pura y visible.
  • Hoy nosotros estamos llamados a revelar como Jesús el amor del Padre para con la humanidad, para ser parte de esa unión entre el Padre y El hijo simplemente debemos amar, ahí esta la clave y la respuesta correspondida al amor incondicional de Dios, que muere en una cruz y que resucita para mostrar un amor Trinitario.
  • La misión que nos corresponde cumplir es la manifestación del rostro de Dios que lo hacemos visible y vivible ante nuestros hermanos por medio de un amor imparable, que trasciende que transforma, que actúa para bien de muchos, que privilegio el nuestro saber que Jesús no solo se dono sino que nos enseña a hacerlo a nosotros también, en donde proclamarlo nos hace testigos fieles del amor, este es el sentido de nuestra redención el amor, amar, amar, amar

PRÁCTICA DIARIA

  • Pensar en misionar en mi parroquia más cercana, profundizar en textos bíblicos que hablen del amor de Dios en todos los sentidos.
  • Santa Catalina de Siena nos dice: ““El amor más fuerte y más puro no es el que sube desde la impresión, sino el que desciende desde la admiración.”

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