VIERNES, Segundo Semana de Pascua , 17 de abril de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Pascual nació en Torre Hermosa, en las fronteras de Castilla y Aragón (España), sus padres eran unos humildes campesinos, de niño ya hacía mortificaciones, fue un hombre de vida austera e inocente, pastor de ovejas durante diez años. Ingreso al monasterio de los franciscanos, al principio esta comunidad no lo admitió por su escaza instrucción, cuando fue admitido se desarrollo en oficios como: portero, cocinero, mandadero, barrendero, pero su gran especialidad fue siempre un amor inmenso a Jesús en la Santa Hostia, en la Eucaristía, en sus ratos libres pasaba de rodillas con los brazos en cruz adorando a Jesús Sacramentado, por las noches pasaba horas y horas ante el Santísimo Sacramento, cuando se iban a dormir, él se quedaba rezando ante el altar. Y por la madrugada, varias horas antes de que los demás religiosos llegaran a la capilla a orar, ya estaba allí el hermano Pascual adorando a Nuestro Señor. San Pascual escribió varias oraciones. Sus superiores lo enviaron a Francia a llevar un mensaje, y en el camino se encontró con un grupo de protestantes que le rodearon para que comprobara la existencia de Jesús en la hostia, hablo con tanta seguridad que no le hicieron preguntas sino que lo apedrearon, su alegría siempre se fundamentaba en sus visitas al santísimo e ir a misa, muere en la fiesta de Pentecostés.

Evangelio del día

San Juan 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.

Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».

Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».

Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».

Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra del Señor

  • La verdad es una característica esencial de Jesucristo resucitado. Por tanto los apóstoles, como verdaderos discípulos misioneros, la anuncian por doquier. Ante la negativa del pueblo de Israel, Gamaliel Maestro de la ley nos recuerda en los hechos de los apóstoles 5,34-42, que esta doctrina proviene de lo alto, tanto así que ya han pasado 2025 años y esta Verdad sigue inmutable y actuante.
  • Esta Verdad, es la que nos congrega en nuestros templos, en nuestras familias, y en nuestro día a día. Ella es el camino por donde debemos transitar, todos nosotros que creemos en el poder del resucitado.
  • La solidaridad es una de las expresiones concretas de la Verdad. El compartir es un gesto benévolo, que Cristo vivo ha depositado dentro de nuestro ADN para expandirlo en cada una de nuestras realidades a ejemplo del Evangelio de hoy.

PRÁCTICA DIARIA

  • Hoy, mañana y siempre decir la verdad.
  • San Pascual Bailón nos enseña que la alegría es una obra visible del amor de Dios.

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