JUEVES, Vigésimo Tercera Semana del Tiempo Ordinario, 11 de septiembre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Pafnucio nació en Egipto, fue un hombre humilde, monje que vivió en una cueva en el desierto, y se dedicó a la oración y a la penitencia, daba consejos a quienes acudían a él, revelándoles las enseñanzas que recibía del Espiritu Santo en sus momentos de soledad, años más tarde lo nombran obispo de Tebaida, sufrió toda clase de persecución por defender la fe católica, en su defensa le amputaron una pierna y dañaron su ojo, estuvo presente en el concilio de Nicea la cuál se trato temas sobre la defensa de la divinidad de Cristo. Como Obispo San Pafnucio respeto a quienes estaban casados siguieran ejerciendo su ministerio, pero quienes se iban a a ordenar debían ser castos para ejercer la Orden Sacerdotal.

Evangelio del día

San Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Palabra del Señor

  • En el evangelio de hoy Jesucristo una vez más da a conocer el mandamiento del amor , un amor que va más allá, que trasciende, Jesús quiere hombres capaces de amar, sabe que es difícil para el ser humano demostrar amor a quien ofende.
  • En la actualidad el odio reina en los corazones de esta sociedad, vengativa y falta del amor de Dios, cada quien busca desahogarse con la violencia, buscando el mal para quienes les han ofendido, es hora de despertar y seguir las huellas de Jesucristo que nos invita a amar más allá de nuestros rencores, a perdonar y ser perdonados, a sembrar en los niños el amor de Dios que sobrepasa cualquier dificultad y de sembrar más que arrancar, queridos hermanos el odio nos dejará grandes cicatrices, pero si nos disponemos a amar y a perdonar encontraremos la verdadera paz.
  • La misericordia nos permite comprender las diferencias de los otros, y a tener presente que Dios nos perdona también a pesar de nuestras desobediencias, no podemos ser selectivos y convivir con quienes solo tenemos afinidad, el merito y la recompensa está en amar a quienes no nos demuestran amor sino necesidad de Dios, porque quien hace mal es porque hay una ausencia tremenda de Dios, entonces nuestro deber es acercarnos a ellos y no alejarnos como si fuéramos jueces, señalando y excluyendo, sino al contrario viviendo y ayudando en los desafíos de cada día para que seamos llamados hijos de Dios como no lo dicen las bienaventuranzas pero todo basado en el amor.

PRÁCTICA DIARIA

  • Tener un rostro amable con quien te ha ofendido.
  • San Pafnucio nos enseña que cuando nos ofenden o hacen mal, no podemos renunciar hacer la voluntad de Dios.

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