
SANTO DEL DIA
SANTO DOMINGO SAVIO (1842-1857)
Santo Domingo nace en Riva del Piamonte (Italia), hijo de un campesino, desde muy niño se veía en él la piedad y el anhelo de ser sacerdote. Por aquel entonces San Juan Bosco comenzó ayudar a jóvenes y a formarlos para el sacerdocio con el fin de sumergirlos en la caridad con los niños desamparados de Turín, Santo Domingo ingresó en el Oratorio de San Francisco de Sales de Turín, cuando tenía doce años de edad, allí formo un grupo a quienes llamó la Compañía de María Inmaculada, que se encargaba de la limpieza de los pisos y el cuidado de los niños difíciles. Fue un joven piadoso y asiduo a la oración, años más tarde se agrava de salud y es enviado a casa de su Padre, al despedirse de San Juan Bosco le dice: “Nos vemos en el paraíso”, muere a sus catorce años de edad.
Evangelio del día
San Juan 6, 30-35
En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron:
«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- ¿Qué o quién sustenta tu vida?, cuando nuestra confianza esta puesta en las cosas materiales, cuando dependemos emocional o sentimentalmente del ser humano que difícil es depender solo de Dios, de su providencia divina, ignorando que es él quien es dueño del universo y puede darnos todo, pero no sólo lo efímero sino la eternidad entera. Pero hoy quiero desbloquear una promesa de Jesucristo hecha en este Evangelio y que hemos olvidado, él nos da el verdadero pan que nutre, es él mismo dándose a nosotros sin reservas para saciar nuestra hambre y sed, pero no hablo precisamente de la corporal sino de aquellas necesidades espirituales.
- A menudo nos sentimos abrumados por los desafíos diarios, pero es Jesús quien nos da la fortaleza para continuar, nuestra misión es no desfallecer en el desierto es reconocer quien es la fuente que nos sostiene, este Pan de Vida nos ayuda a equiparnos para nuestra sequedad espiritual. En cada eucaristía, el Señor se parte y reparte y nos invita también a nosotros a partirnos y repartirnos con Él y ser parte de ese milagro multiplicador que quiere llegar y tocar todos los rincones de esta ciudad, de este país, de esta tierra con un poco de ternura y compasión.»
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de mayo de 2019).
PRÁCTICA DIARIA
- COMULGAR EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO COMO EL PRIMER DÍA.
- Santo Domingo Savio nos dice: “No necesito nada en este mundo para ser feliz. Solo necesito ver a Jesús en el cielo, a quien ahora veo y adoro en el altar con los ojos de la fe”

Dios te bendiga Angela 🙏