
SANTO DEL DÍA
SAN CLEMENTE HOFBAUER (1751-1820)
San Clemente nació en Moravia (Austria), cuando era aun pequeño fallece su Padre y su Madre le inculca el amor a Cristo, más adelante decide consagrar su vida al Señor, en su juventud trabaja como panadero en un convento, estando en ese lugar un Superior ve su caridad con los más necesitados, y le ayuda con los estudios para ser sacerdote, al morir aquel hombre el santo no puede continuar sus estudios y entonces tiempo después unas señoras ricas le ayudan para terminar, cuando se ordena de sacerdote viaja a Roma, e ingresa a una comunidad recién fundada llamada los Padres Redentoristas, debido a su fecunda labor apostólica le llamaron el segundo fundador de la orden, pues extendió la comunidad por el norte de Europa, años más tarde fue enviado a Varsovia, la capital de Polonia, en este lugar logró convertir a muchos al catolicismo, muchos se ordenaron sacerdotes, fundó orfanatos para ayudar a muchos desamparados que originaron las guerras, un día Napoleón mandó quitarla Comunidad Redentorista, y San Clemente fue expulsado del país, y regresa a Austria, donde continuó su acción pastoral, pero le prohíben predicar, luego por intercesión del Pontífice se queda en Viena impartiendo el sacramento de la reconciliación, y allí muere.
Evangelio del día
San Juan 4, 43-54
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- El pasaje bíblico de este día nos recuerda cuan importante es tener fe incluso cuando no vemos, en los desafíos de la vida queremos tener fe en lo tangible, en lo que vemos, pero el Señor nos pide tener una fe que trascienda. La fe es la certeza de lo que no se ve de lo que se espera como no lo dice San Pablo en Hebreos 1; 11, la fe tiene el poder de cambiar nuestras realidades, es el motor que nos anima a seguir adelante.
- La fe debe permitirnos no solo creer en una teoría, sino de vivirla y aplicarla hasta en lo más mínimo, confiando desde el principio sin ver aun los resultados, pero la fe debe estar ligada a la confianza, cuando nos abandonamos en las manos de Dios sepamos que todo cuanto pedimos se dará según su voluntad , ¿Qué clase de fe tengo?¿La que exige signos, milagros, o la que espera hasta que algo suceda?. Muchas veces se nos hace difícil mantener la fe, pues queremos que se cumpla lo que pedimos a nuestro tiempo, pero Dios sabe a que hora, circunstancia, tiempo, momento, él lo conoce todo y como buen Padre concede lo que anhelamos si es lo que nos conviene, solo basta tener una fe inquebrantable a pesar de nuestras limitaciones seguir creyendo, seguir esperando es lo ideal.
PRÁCTICA DIARIA
- Orar para que Dios acreciente mi fe.
- San Clemente nos enseña: “Obedezcamos por tanto a su grandiosa y gloriosa voluntad
