SABADO, Primera Semana de Cuaresma, 28 de febrero de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Marana y Cira hicieron parte de un movimiento ascético monástico en Siria, ellas decidieron dejar una vida acomodada por la penitencia, y por el encuentro con Dios más intimo, fueron eremíticas en Berea, Alepo Siria, observaban un silencio total excepto el Domingo de pentecostés, según el historiador Teodoreto se encerraron en un pequeño local, tapiaron la puerta, por una ventana recibían cuanto necesitaban, y hablaban con las mujeres que iban a visitarlas sólo durante el tiempo de la cincuentena pascual; vestían tan solo una túnica, y dedicaban su día a la oración, pasaron años cargadas de cadenas, sólo salieron una sola vez para visitar los lugares santos y luego regresaron a la celda.

Evangelio del día

San Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor

  • Hoy el Evangelio nos pide tener un amor sin fronteras, más allá de nuestro amor hacia aquellos que también nos aman, nos desafía a tener una capacidad de amar a quienes se oponen a nosotros, es decidir hacer el bien incluso cuando hay indiferencia y dolor. El amor que proviene de Dios nos enseña a trascender las divisiones y los conflictos.
  • Dios pide que seamos perfectos como él lo es, y esta perfección se logra mediante el cumplimiento de la nueva ley del amor,  ser como Dios, exige más esfuerzos de los que habitualmente hacemos al momento de relacionarnos con los demás, y es manifestar misericordia a aquellos que nos maltratan y ofenden.
  • Manifestar el amor a los enemigos, no es una manera fácil de vivir, pero es allí donde nuestra fe se pone a prueba, eligiendo el amor y la compasión nos vamos acercando a la perfección a la que hemos sido llamados. La enseñanza que Jesucristo nos revela es revolucionaria, nos desafía a dejar atrás nuestros prejuicios y limitaciones para acoger un amor que no conoce barreras, este acto nos transforma la vida y cambia el mundo en un solo corazón que ama a Dios y a los demás.
  • ¿ Nuestro amor se basa en hacer siempre el bien a todos sin excepciones?. Jesús nos dice que la donación y el despojo de uno mismo para bien de los demás es la razón más estupenda de vivir.

PRÁCTICA DIARIA

  • Orar por quienes nos hacen daño.
  • San Marana y Cira nos enseñan que debemos encontrar nuestra vocación y aceptarla con amor.

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