LUNES, Primera Semana de Cuaresma, 23 de febrero de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Policarpo fue un obispo de la ciudad de Esmirna (Turquía), se dirigió a Roma para definir la fecha única de celebración de la Pascua tanto para Asia como para Europa, cuando San Ignacio de Antioquia lo llevaban para martizarlo, San Policarpo escribió una carta a Asia por petición de San Ignacio, años después es llevado ante el gobernador para ser juzgado, y obligarlo a renunciar a Jesús y adorar al Cesar, él se resiste hacer tal cosa, así que los enemigos de la religión católica deciden juntar tanta leña para quemar a San Policarpo, lo amarrarían pero él se negó, solamente le amarraron las manos y murió glorificando a Dios, hubo un testigo de su martirio se dice que mientras era quemado apareció una circunferencia alrededor del santo y las gentes olían un agradable aroma, los verdugos al presenciar este evento pidieron atravesar con una lanza el corazón del santo inmediatamente al derramar la sangre se apago el fuego, pidieron entonces destrozar al santo, algunos testigos recogieron los huesos y se los llevaron a donde se encontraban para orar

Evangelio del día

San Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.

Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.

Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.

Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.

Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

Palabra del Señor

  • Hoy el Evangelio nos recuerda cuan importante es amar al hermano, pues amándolo amamos al mismo Jesucristo, cuan misericordioso es Dios que siempre nos muestra un juicio, para alertarnos de que debemos estar preparados a su venida, no olvidemos nunca que si queremos ir al cielo debemos trabajar sin cansancio en las cosas celestiales, consientes que nuestra recompensa en el cielo será por toda la eternidad.
  • Jesús no quiere que andemos pensando con temor cuando el vuelva que si estaremos entre las cabras o seremos ovejas de su rebaño, aquí lo que realmente importa es hacer su voluntad, y ya sabemos que es vivir sirviendo, esta vida es provisional prácticamente prestada, aquí venimos a cumplir una misión encomendada por Dios, entonces no durmamos como los demás tengamos nuestro corazón en vela para hacer el bien, y gozar de sus promesas por siempre, es hoy el día de encontrarnos con el rostro de Cristo en quienes nos rodean.

PRÁCTICA DIARIA

  • Donar un mercado a un hogar necesitado de mi comunidad.
  • San Policarpo nos enseña: “Y si suplicamos al Señor que nos perdone, también nosotros debemos perdonar, porque estamos ante los ojos de nuestro Dios y Señor, y porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, y cada uno debe dar cuenta de él mismo».

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