SABADO, Inicio de Cuaresma, 21 de febrero de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Pedro nace en Ravena Italia, desde pequeño quedo huérfano el único hermano que tenía lo humillo de tal manera que lo puso a cuidar cerdos con un trato de esclavo, tiempo después un sacerdote llamado Damián se lo llevó y le dio los estudios, el santo agradecido se puso el nombre del Padre llamándose Pedro Damián, fue muy buen estudiante y comenzó a dictar clases en la universidad, pero estaba llamado a ser sacerdote así que decide ingresar a la Orden de los benedictinos, allí se vuelve un fiel cumplidor de las reglas del convento, para ser obediente a Dios se impone una penitencia que se llama cilicio para dominar sus pasiones sensuales, se daba azotes, ayunaba pan y agua, y como poco dormía comenzó a debilitarse sin poder hacer nada, sintiéndose de esta manera entendió que no se debe ser exagerado con las penitencias pero si se debe luchar solo con aquellas cosas que se vayan presentando en la vida, trabajar duro por el reino de los cielos. En sus momentos de soledad se dedico a leer la biblia y a redactar cartas que lo hicieron famoso, en sus ratos libres se dedico a la carpintería y con lo que ganaba ayudaba al convento. Años después al morir el superior del convento lo nombraron abad pero él se negó, al fin lo convencieron y con su dirección se crearon cinco conventos más, hizo fuertes criticas a obispos que paseaban mucho, a quienes dedicaban a jugar ajedrez, les colocaba penitencia y les decía que así era difícil alcanzar la santidad, lucho para que muchos sacerdotes se mantuvieran castos y no practicaran la simonía, escribió el “Libro Gomorriano”, en contra de las costumbres de su tiempo. (Gomorriano, en recuerdo de Gomorra, una de las cinco ciudades que Dios destruyó con una lluvia de fuego porque allí se cometían muchos pecados de impureza). Pidió a los pontífices acabaran con la simonía (consiste en llegar a los altos puestos de la Iglesia comprando el cargo con dinero y no mereciéndolo con el buen comportamiento), este vicio tomó el nombre de Simón el Mago que fue aquel hombre que le propuso dar dinero al Apóstol Pedro para que le vendiera el poder de hacer milagros. Otras de sus cualidades era ayudar a los pobres, luego años más tarde el Sumo Pontífice lo envía a Ravena para lograr las pases de esa ciudad con el papa y al llegar al convento muere de fiebre, es considerado Doctor de la Iglesia.

Evangelio del día

San Lucas 5, 27-32

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».

Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos, de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?».

Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

Palabra del Señor

  • ¿Cuántas veces la invitación de Jesucristo a convertir nuestra vida para siempre se ha presentado?, cómo Leví estamos todos, tomando decisiones que nos han hecho estar en el pecado, que nos han alejado de la presencia del Señor, este hombre escucha la voz de Dios que resuena en su interior, convenciéndolo no solo de cambiar de ocupación sino de transformar su vida.
  • Muchas veces somos tan duros colocando etiquetas sociales a muchos de nuestros hermanos, como lo hacían aquellos religiosos del Evangelio, tratamos de resaltar los pecados de los demás, aislándolos y juzgándolos, a Jesús no le importan tus pecados, tu vida pasada, le interesa tu persona dispuesta a convertirse, en este camino de amor incondicional y de aceptación hay lugar para todos sin distinción.
  • Nuestra invitación a cambiar nuestro hombre viejo por una vida en plenitud, es también incluir aquellos que están excluidos y marginados, estamos llamados a fomentar comunidades que vivan el amor, demostrando que cada persona por más pecadora que sea, es digna, valiosa, y de oportunidad de cambio, cuando Jesús mira, nos mira el alma y su compasión penetra lo más profundo de nuestro corazón que es imposible conocerle y no amarle. Además debemos ser un Leví que no solo cambia de vida, sino que contagia de la alegría de la conversión a otros.

PRÁCTICA DIARIA

  • Acercarme aquella persona que he visto tomar caminos equivocados, hablarle con compasión del amor de Dios.
  • San Pedro Damián nos enseña que ” La mejor penitencia es tener paciencia con las penas que Dios permite que nos lleguen“.

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