DOMINGO, Quinta Semana del Tiempo Ordinario, 08 de febrero de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Jerónimo nace en Venecia (Italia) , fue militar y comandante de las fuerzas que defendía la ciudad de Castelnouvo de Quero, tiempo después cayó prisionero cuando luchaba contra la Liga de Cambrai, y se encontraba atado de pies y manos, allí logró su conversión, al salir un mes después decide dedicar su vida al servicio de los pobres, enfermos, jóvenes abandonados, y a las mujeres arrepentidas, luego fue ordenado sacerdote. Años después una tremenda escasez y una epidemia de peste de cólera en el región, hizo que San Jerónimo vendiera sus posesiones para ayudar a los contagiados, él enterraba los muertos de noche, ayudó también a mujeres dedicadas a la prostitución por la necesidad, y a niños huérfanos que habían perdido a sus padres, fundó en Somasca la Orden de Clérigos Regulares, que socorría a los niños huérfanos y a los pobres, donde estaba la institución de escuelas gratuitas para todos y en las que se adoptó el método revolucionario llamado “método dialogado”. Años después muere cuando atiende a los enfermos por la peste, fue contagiado por la misma.

Evangelio del día

San Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor

  • El Evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre nuestro papel de ser sal y luz del mundo. Ser sal es un llamado a preservar la comunidad donde vivo, a dar sabor a todas aquellas situaciones de cada día, que nos hacen crecer y enriquecer como personas espirituales y más humanas.
  • Ser luz es un llamado a guiar e iluminar el camino de los demás, siendo un testimonio vivo de que Jesucristo habita en mi, mis palabras mis acciones deben disipar las tinieblas, para que otros puedan ver el camino y avanzar con esperanza hacia una vida eterna con Dios.
  • Para ser sal y luz del mundo pensamos hacer grandes cosas, pero a veces solo basta unirnos con propósitos y una sola meta el cielo, así haremos de este mundo un reflejo del amor de Jesucristo, donde cada enseñanza del evangelio sea vivida y traducida en acciones duraderas y significativas para llegar juntos al Reino de los Cielos.

PRÁCTICA DIARIA

  • En mi comunidad, barrio, vereda, Parroquia, dar animo a la misión, crear espacios donde practiquemos la solidaridad, hospitalidad, ayudemos a enfermos, enseñemos a niños el amor a Dios, etc.
  • San Jerónimo Emiliani nos enseña que nuestro fin es Dios, fuente de todo bien, en quien solo debemos confiar y no en otros”

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