VIERNES, Tercera Semana del Tiempo Ordinario, 30 de enero de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

Santa Martina fue hija de un noble romano, se dice era diaconisa, cuentan los pocos relatos que de ella hablan, fue arrastrada hasta el emperador Alejandro Severo por su profesión de fe, durante algún tiempo torturarían a la santa frente al dios Apolo y Artemidas pero no lograron nada, pues siempre salía ilesa de todo, así que decidieron cortarle la cabeza esta santa es mártir de la Iglesia en Roma, tiempo después al encontrarse su tumba se comienza a venerar su vida de santidad y en especial recordando su martirio

Evangelio del día

San Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Dijo también:
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra del Señor

  • El Reino de Dios crece de manera misteriosa, se debe ser paciente para confiar en el tiempo de Dios sus planes divinos no se pueden comprender, pero si esperar con amor. El Reino actúa en cada ser humano a la medida que lo deje actuar, la palabra de Dios es fecunda cuando la vida misma es terreno fértil.
  • La semilla de mostaza es todas aquellas cosas que se ven como insignificantes a los ojos de los hombres, pero para Dios da un fruto eterno, un resultado mayor, transforma comunidades, la paciencia entonces juega un papel importantísimo, pues se debe ser contante en la espera de aquellos frutos que al inicio no estaban que solo eran semillas, pero así es el Reino el hombre siembra y Dios hace lo demás.
  • Si nuestras obras son guiadas por Jesús en el camino del bien obtendremos frutos que no se marchitan, dejemos actuar a Dios, él obra en nuestro interior en el silencio, en el momento que menos pensemos veremos todos aquellos esfuerzos que en el presente veíamos infructuosos.
  • Muchas veces hemos dudado del poder de Dios, pensamos que no saldremos del fango, pero cuan equivocados estamos, si nos disponemos ser sembradores de la Palabra de Dios en la vida de otros tarde que temprano se verán las obras, no nos cansemos de luchar en esta humanidad tempestuosa que nos ofrece felicidades temporales, vivamos conforme a Dios y nuestra felicidad será eterna.

PRÁCTICA DIARIA

  • Orar y esperar, aquellas conversiones que hemos pedido a Dios, tarde que temprano veremos sus frutos.
  • San Martina nos enseña el valor de dar la vida por quién es la luz del mundo.

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