DOMINGO, Vigésimo Novena Semana del Tiempo Ordinario, 19 de octubre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Pablo nace en Ovada(cerca de Alejandría), en un hogar cristiano, tenian dificultades económicas, no pudo asistir a la escuela con regularidad pues debía ayudar a su Padre, su Madre siempre lo educó religiosamente y él respondió generosamente. Tiempo después decide consagrar su vida al Señor definitivamente, sintió el llamado de Dios ofreciéndose como voluntario en una cruzada contra los turcos y morir como mártir, sintiendo que esta no era la misión que Dios le pedía, regresó a su casa para ayudar a sus padres, oraba demasiado y hacía penitencia. Tiempo después movido por el deseo de vivir en soledad, en total pobreza funda una orden que llevaban un habito negro a pies descalzos, y una cruz blanca con el nombre de Jesús, consiguió compañeros para enseñarles el temor de Dios, luego se dirigió al obispo dejando a su familia, y vivió en el trastero de la sacristía de la Iglesia de San Carlos, de Castellazzo, en las más precarias condiciones de alojamiento, recibiendo el apellido del a Cruz. Tiempo después se dirigió a Roma para que el Papa le aprobara las Reglas de su orden pero desanimado se conduce a la Basilica de Santa María la Mayor porque los guardias lo echaron fuera, allí promete anunciar la Pasión de Cristo, se ordena sacerdote, y pasando por muchas dificultades se inaugura la primera orden, fundó la Congregación de la Pasión, en total fueron once conventos, ya de edad avanzada inaugura el monasterio de religiosas pasionistas de clausura, fue un gran director espiritual. Muere a sus ochenta y dos años de edad en el convento de los Santos Juan y Pablo en Roma.

Evangelio del día

San Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.

«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:
“Hazme justicia frente a mi adversario”.

Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:
“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”».

Y el Señor añadió:
«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Palabra del Señor

  • ¿Cuándo oras a Dios por una petición, con que frecuencia lo haces?, si Jesucristo siendo Dios oraba constantemente, ¿Imagínate nosotros como lo debemos hacer?, nuestra oración se debe destacar por ser insistente, perseverante, llena de fe. En el Evangelio quien hizo justicia fue un juez injusto, presta atención “injusto” supo escuchar y actuar frente a la petición de la viuda, ahora a quien oramos es al mismo Dios que es el dueño de todo, perfecto y santo, concederá tu plegaria en el momento que él así lo considere, este es un mensaje para confiar ciegamente en aquel que todo lo puede.
  • La oración debe ser también concisa y guiada por el Espiritu Santo, a Dios le encanta que le hablemos, que le pidamos sin duda, pues una oración débil es signo de una fe débil, debemos estar seguros de lo que pedimos.
  • Nuestro día a día lo podemos volver oración, pero no debemos conformarnos con esto, con Dios se habla como a un Padre, pero debemos también destinar encuentros con su presencia, así como la viuda que se presento constantemente ante aquel juez, igualmente nosotros no debemos dejar de estar en el encuentro constante con Dios. La oración es el reconocimiento de nuestros limites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. San Juan Pablo II.

PRÁCTICA DIARIA

  • Orar con perseverancia y calidad.
  • San Pablo de la cruz ruega por nosotros.

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