MIERCOLES, Vigésimo séptima Semana del Tiempo Ordinario, 08 de octubre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Pelagia era una comediante en Antioquía, desde muy joven había compartido con los catecúmenos, pero fue creciendo en el mundo y se dedico a las danzas sensuales la llamaban “Margarita”, un día por curiosidad Pelagia entró al templo y al oír al obispo de la misericordia infinita de Dios para con los hombres, ella intentó rezar pero no se acordó de como hacerlo, así que se dispone a escribir una carta al obispo que decía estas palabras: “Al santo discípulo de Jesús: He oído decir que tu Dios bajó del cielo a la tierra para salvación de los hombres. Él no desdeñó hablar con la mujer pecadora. Si eres su discípulo, escúchame. No me niegues el bien y el consuelo de oír tu palabra para poder hallar gracia, por tu medio, con Jesucristo, nuestro Salvador.” Sentía en su corazón la necesidad de dejar su desordenada vida para hallar la gracia de Dios, el obispo creyó en su conversión, la bautizó confirmo y pudo al fin recibir la Santa Eucaristía, luego vendió lo que tenía y lo dió a los pobres y dejó Antioquia. Cerca de Jerusalén había una gruta allí se quedó para vivir en oración y penitencia, Santa Pelagia a todos lo que se pasaban por ahí decía que era Pelagio un hombre ermitaño, tiempo después un diácono decidió ir a visitar a Pelagio, luego nuevamente al regresar lo encontró muerto y en el momento de ungirlo con mirra se dió cuenta que era una mujer, entonces mujeres del Jordán y Jericó marcharon con luces y cantando himnos dieron cristiana sepultura a Pelagia.

Evangelio del día

San Lucas 11,1-4

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

Él les dijo:
«Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».

Palabra del Señor

  • Una vez le preguntaron a un sacerdote cuál es la manera correcta de colocar las manos en la Santa Misa al rezar el Padre Nuestro , a lo que él contestó, la mejor forma es tener el corazón abierto a Dios, más que rezarlo de la mejor forma es vivirlo correctamente, ¿Tú como rezas el Padre Nuestro?, si eres de los que te preocupas como lo debes rezar, aún no has encontrado el sentido de este modelo de oración que Jesucristo nos enseño, esta oración contiene todo lo que debemos pedir a Dios, pero no es que vayamos a utilizarlo para imponer nuestra voluntad a Dios Padre, sino que este comunicarnos con Él nos permite entender que es lo que Dios quiere de nosotros.
  • Hoy en el Evangelio Jesucristo nos invita a hablar con Dios no de manera ajena y distante sino hablarle como un hijo le hablaría a su Padre, somos sus hijos y como tal debemos cumplir ese papel, Jesús nos enseño en la oración que no es él que habla más sino él que confía más, la oración es para discernir la voluntad de Dios, no para imponerle nuestra lista de peticiones, a Dios se le habla con amor, con confianza, sin miedo, escuchando más.
  • La oración del Padre Nuestro nos confirma que es un ganar de ambas partes, el Padre gana y el hijo también, no podemos esperar el pan de cada día, misericordia para nuestros pecados, que Dios nos libre del mal, si antes no perdonamos, si antes no dejamos que se haga su voluntad.

  PRÁCTICA DIARIA

  • Rezar el Padre Nuestro todos los días pero rezarlo es mejor vivirlo.
  • Santa Pelagia nos enseña que hablar con Dios es escucharlo, nunca dejará una oración sin contestar.

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