MARTES, Vigésimo Cuarta Semana del Tiempo Ordinario, 16 de septiembre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Cornelio y Cipriano fueron dos victimas de la persecución de Valeriano, San Cipriano fue un obispo nacido en el año 200 en África, convertido al cristianismo a la edad de cuarenta años, fue un buen Maestro y Predicador, ayudo a muchos, vendió sus bienes los dio a los pobres, continuo en su ministerio aun siendo perseguidos, en el mandato de Valeriano hizo caso omiso de no celebrar misa y fue condenado a muerte, decapitado por no adorar a otros dioses. San Cornelio fue elegido Papa en el año 251, Cipriano y algunos obispos africanos estaban a favor del Papa, según los emperadores San Cornelio era libelático ósea que tenía un certificado que le permitía no le molestarán en cuestiones de religión que había obtenido de los altos mandos, entonces el emperador Galo lo confinó en Civitavecchia hasta que allí falleció.

Evangelio del día

San Lucas 7,11-17

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho gentío.

Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.

Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo:
«No llores».

Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo:
«¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!».

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y se lo entregó a su madre.

Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios diciendo:
«Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».

Este hecho se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante.

Palabra del Señor

  • Jesús tiene el poder para levantarnos en los momentos que nuestro ser este muerto y enterrado, sin fe ni esperanza, Él nos tiende su mano y nos renueva y da fuerzas para continuar, sólo quiere que nosotros tomemos la iniciativa de buscarle, siempre esta ahí para escucharnos y reanimarnos. Debemos poner nuestras angustias en sus manos.
  • En nuestra vida muchas de las veces basta sentirnos frágiles para saber que estamos necesitados de la misericordia de Dios, pero antes debemos reconocerlo como nuestro refugio y baluarte que nos sostiene en las luchas diarias, Jesús nos ofrece una vida eterna junto a Él, es por eso que nuestra verdadera angustia sea ganar el cielo, nos enseño Jesús que es la resurrección y la vida y que solo debemos hacer el bien para ser resucitados en el ultimo día, queridos hermanos tenemos un Dios poderoso que nos mantiene firmes en las tribulaciones, sólo debemos confiar. Tenerle miedo a la muerte o a la soledad no es lo que Jesucristo quiere, como buen pastor nos guiará y dará su protección y su eterna paz, para afrontar cualquier situación de dolor en nuestras vidas.

PRÁCTICA DIARIA

  • Acompañar aquella persona que ha perdido a un ser querido, orar por las viudas.
  • La amistad se San Cipriano y San Cornelio nos enseña que debemos apoyarnos entre cristianos para alcanzar el cielo.

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