JUEVES, Vigésimo Segunda Semana del Tiempo Ordinario, 04 de septiembre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

Santa Rosalía vivió en Palermo (Sicilia) fue una joven virgen que según cuenta la leyenda se dice que a sus catorce años se retiro a una montaña cerca de Palermo como ermitaña para dedicarse a la oración y a la penitencia, después que falleció se le aparece a una mujer enferma para que visitara el monte Pellegrino con el fin de que encontrarán sus restos

Evangelio del día

San Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón

Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

  • ¿Cómo Simón permito que Jesús dirija la barca de mi vida?,¿ le doy la oportunidad de hablarme y dejar que el conduzca mis acciones? cuando intentamos hacer todo sin la presencia de Dios en el camino encontraremos desanimo y cansancio, pero cuando dejamos que nuestras actividades ordinarias sean guiadas por Jesús, estas cobran sentido, encontraremos el verdadero propósito de nuestra existencia. Porque en ocasiones vamos por este mundo sólo existiendo y nos olvidamos de vivir, pero para vivir según Jesucristo debemos servir. En esta sociedad que se rehúsa a escuchar la palabra de Dios, debemos pescar en el nombre de Jesucristo y buscar la conversión mía y de los demás, reconocer que somos limitados y que Dios da la fuerza para avanzar, sus caminos no son los nuestros, como dice un viejo refrán, quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes..
  • Una de las características especiales del discipulado es la unidad, Cristo todo el tiempo nos enseña que para cumplir su misión es necesario estar unidos, de ser uno con él y para él. Debemos aceptar nuestras pequeñeces y limitaciones y saber que no somos nada sin nuestro salvador que nada cobra valor si él no esta en mi y en ti.

PRÁCTICA DIARIA

  • Buscar la manera de hacer que otros lleguen a Cristo remar mar adentro sin miedo y con constancia.
  • Santa Rosalía nos muestra que vivir con Jesucristo requiere sacrificios de amor hacia Él.

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