JUEVES, Vigésimo Primera Semana del Tiempo Ordinario, 28 de agosto (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Agustín nace en el Norte de África, sus padres fueron Mónica la que hoy es santa, y Patricio un hombre pagano, de joven tuvó una enfermedad grave, pidió el bautismo para convertirse pero al sanar rehusó de la fe católica que su madre Mónica se había esmerado en inculcarle, estudió teología y filosofía, pero tiempo después llevó una vida desordenada, a la edad de diecisiete años tuvo su primer hijo al que le puso el nombre de Adeodato, creía en el maniqueísmo (fundado en el siglo III por Manes que admitía dos principios creadores en constante conflicto: el bien y el mal), tiempo después escuchando los sermones del Obispo de Milán San Ambrosio, San Agustín comenzó a cambiar de opinión y creer en la fe católica, pero no quería convertirse, la madre de su hijo regreso a Africa y Él se quedo con el niño, tiempo después leyó junto con su amigo Alipio la vida de San Antonio y comenzó a leer las escrituras junto con su compañero y su hijo se bautizaron, tiempo después su hijo Adeodato murió y él se dedico a ser monje para ser un buen cristiano. Años más tarde se dedicó a la oración y penitencia y a predicar en África, luego se ordeno sacerdote y de ahí fue nombrado Obispo de Hipona, además fundó una rama femenina, escribió más de sesenta obras entre ellas Confesiones y la Ciudad de Dios, ayudo a los pobres, sirvió a la iglesia católica por más de cuarenta años después de su conversión, vivió momentos duros en África pues los vándalos y las guerras lo hicieron desgastarse muchos por defender a los más vulnerables, tiempo después se enferma de una fiebre que acaba con su vida.

Evangelio del día

San Mateo 24, 42-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejarla abrir un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?

Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.

Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.

Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Palabra del Señor

  • La preparación del alma comprende una de las preocupaciones más importantes para la vida del hombre, es incierto vivir en este mundo, cuando la muerte llegue la satisfacción de la buenas obras será escuchar a Jesús decir entrad a mi banquete SIERVO FIEL.
  • Hoy más que nunca debemos estar alertas a la venida de nuestro salvador, pero tampoco debemos angustiarnos si estamos haciendo las cosas bien, debemos alegrarnos si nuestra vida esta en constante cambio y entrega al Señor, no podemos dejar apagar la llama de la fe, debemos encenderla siempre, ya sabemos que Jesús nos pide en los evangelios, y es velar, si dormimos en las pasiones de este mundo, ocupando nuestros pensamientos en amar las cosas terrenales, pues nuestro corazón no buscará seguramente a Jesucristo, pero si nuestra conciencia vive buscando a Dios y hacer todo por él, ya tenemos ganado el cielo.
  • La imprudencia nos hace cometer errores y perder la vida eterna, pensamos que nunca habrá un fin, pero para quienes creemos en Jesús esa es nuestra esperanza, saber que habrá un mañana a su lado donde será todo paz y amor, no desfallezcamos en la fe y no pensemos que esta lejos la venida de Jesucristo, no tengamos miedo y estemos más ben alertas a lo que vendrá gozando en la presencia de nuestro Jesús.

PRÁCTICA DIARIA

  • Hacer el bien a tiempo y a destiempo en todo momento.
  • San Agustín nos dice: ” Señor Dios, nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti.

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