
SANTO DEL DÍA
SAN EUSEBIO DE VERCELLI (283-371)
San Eusebio se crio en Roma junto al Papa Iberio, pues su Padre falleció y su Madre lo llevó hasta donde el Papa quien le dio una educación basada en una vida religiosa, logrando que se convirtiera en sacerdote, años después el Obispo de Vercelli murió y la gente veía en San Eusebio las características perfectas para convertirse en Obispo. Siendo Obispo, formó constantemente a los sacerdotes de cada parroquia para que cumplieran sus deberes de consagrados y llegarán a la santidad, poco después comenzó a visitar cada parroquia para que los feligreses se educarán muy bien en la religión. Por esa época, se estaba pasando por una terrible herejía que tenia como nombre arrianismo, y afirmaban que Cristo no era Dios, entonces el emperador Constancio convocó a una reunión de Obispos en Milán, pero para que firmarán ciertas creencias, San Eusebio se negó y fue desterrado, y arrastrado por la calle por herejes, pero él no callaba su boca de anunciar que Jesucristo es Dios, fue torturado en la cárcel y aun así se mantuvo firme, hasta que muerto el emperador quedó libre y regresó a Vercelli, donde muchos lo esperaban con alegría, junto con San Atanasio e Hilario combatieron los herejes y defendieron la religión.
Evangelio del día
San Mateo 14,1-12
En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos:
«Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo:
«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- Nosotros estamos en la Verdad, ella no nos pertenece, nuestro deber es anunciarla.
- Nuestras debilidades no pueden hacernos perder el horizontes, que nuestros deseos carnales no alejen nuestros pasos del sendero de la salvación, en muchas ocasiones por querer agradar o cumplir los caprichos de personas negamos nuestra fe en Jesús “Quien quiera algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere” San Felipe Neri.
- La Justicia que Jesucristo nos enseña nos permite siempre hablar con la verdad, defender a los vulnerables y marginados, quien es amigo de los pobres, recordemos es amigo de Dios, cuando nuestro corazón se envuelve en la mentira nuestra vida será una fachada, pero siempre esforcémonos porque nuestra vida sea sincera y agradable a Dios, gritemos contra quienes utilizan el poder para pisotear a otros, oremos por los gobernantes para que dirijan conforme a lo que Dios quiere, estados políticos basados en su justicia y amor. En esta humanidad en la que es casi imposible dar a conocer mis opiniones con libertad, denunciar a quienes hacen el mal, es un acto de valentía y esperanza para no silenciar la verdad, para dar nuestra propia vida si es necesario por el bienestar de muchos.
PRÁCTICA DIARIA
- Como San Juan Bautista que decir la Verdad sea nuestra ley, en un mundo que vive en la mentira.
- San Eusebio nos recuerda: “Los cristianos están en el mundo, pero no son del mundo”
