LUNES, Décimocuarta Semana del Tiempo Ordinario,07 de julio,(Ciclo c)

SANTO DEL DÍA

Beata María Romero fue una religiosa del instituto de las hijas de María Auxiliadora, nació en el país de Nicaragua en una familia acomodada, pero con una educación piadosa que le permitía sentir compasión por los más pobres, años más tarde comienza a relacionarse con Don Bosco por medio del colegio de las hijas de María Auxiliadora, en 1931 fue enviada a Costa Rica donde realiza una misión apostólica  conquistando a jóvenes para misionar junto a ella, sor María comienza a ganarse el aprecio de la gente por su devoción Mariana, fijando su vista en los más vulnerables, decide buscar ayudas para quienes han sido abandonados, crea unas instalaciones para el cuidado de quienes no cuentan con recursos para sus atenciones médicas, así mismo se dedica con familias enteras a catequizar, aconsejar a quienes esperan por sus seres queridos enfermos, debido a estas acciones de misericordia surgen las ciudadelas de María Auxiliadoras, que en la actualidad continúan gracias a los colaboradores laicos. Su amor  a Jesús y a su Madre  le permite dejar un gran legado de ayudas para quienes son excluidos y olvidados por la sociedad, muere dejando una gran huella de servicio y dedicación a los más necesitados.

Evangelio del día

San Mateo 9,18-26

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:
«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y, al verla le dijo:
«¡Animo, hija! Tu fe te ha curado».

Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:
«¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».

Se reían de él.

Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se levantó.

La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

  • La fe nos permite tener un encuentro personal con el Señor, esta presencia nos sana emocional, espiritual y físicamente. En nuestras luchas diarias, debemos buscar la persona de Jesucristo para tener esperanza, nuestra fe en Él debe alimentarse con la oración y la Eucaristía.
  • Una fe solida transforma nuestro interior, y tiene poder de sanar. Existen personas que a menudo enferman, pero no se han dado cuenta que la fe hace que nos sintamos fuertes en medio de las enfermedades, que el dolor sea llevadero, porque al final quien vence es quien resiste, ver la mano de Dios en todo nos permite aceptar cada desafío como una prueba que hace crecer nuestra fe en Él.
  • Los milagros existen si en nuestra prueba la fe sobrepasa la duda y la desconfianza cuando estamos con el Señor , aunque todo parezca hundirse tenemos vida nueva, porque el resultado de una fe inamovible es precisamente la trascendencia de nuestras acciones, que se resumen en confiar y esperar.

  PRÁCTICA DIARIA

  • Aumentar nuestra fe teniendo una relación más intima con Dios.
  • La Beata María Romero nos enseña que servir a nuestros hermanos es el fruto de la fe en Dios y nuestro amor hacia Él.

1 comentario en “LUNES, Décimocuarta Semana del Tiempo Ordinario,07 de julio,(Ciclo c)”

  1. Marle Yudy Cañizares

    Ante los obstáculos, como enfermedad, dificultad económica y emocional conflicto familiar el único que nos puede ayudar a salir adelante es Dios con su misericordia

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