JUEVES, Vigésimo Quinta Semana del Tiempo Ordinario (ciclo b) -26 de Septiembre, 2024

SANTO DEL DÍA

SAN COSME Y DAMIAN (+300)

San Cosme y Damián nacieron en Arabia peninsular entre Asia y África según la tradición, fueron hermanos que se dedicaron a la medicina y prestaban servicios a la comunidad desinteresadamente, además hicieron muchas curaciones milagrosas, que para su tiempo no existían los avances de la medicina y lo hicieron con la fuerza de Dios y pocos recursos, nunca cobraron por sus curaciones a los enfermos, a lo largo de los años se convirtieron en médicos del alma y cuerpo, entendieron que para seguir a Cristo se debe servir y servir comprende palabras y obras, fueron martirizados y quemados vivos y como sobrevivieron los decapitaron porque Diocleciano dio la orden.

Evangelio del día

San Lucas 9,7-9

En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía:
«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».
Y tenía ganas de verlo.

Palabra del Señor

  • Herodes estaba un poco inquieto por lo que se decía de Jesús, en su interior había cierta alegría pensar que se trataba de Juan a quien había asesinado y por quien había tenido cierta admiración, pero su incertidumbre era tan grande que quería ver con sus propios ojos aquel hombre de quien tanto hablaba el pueblo.
  • Herodes temía de la popularidad del Maestro, y su interés no era conocer y dejarse amar por Jesús, sino saber con quién debía luchar para proteger su mandato. Su autoridad terrenal le hacía sentir envidia por Jesús.
  • La curiosidad no es buena cuando solo queremos saber de Jesús, pero no practicar su palabra y vivir su amor, debemos tener cuidado de no ser personas con solo incertidumbre y no con inquietud de iniciar un proceso de cambio en nuestras vidas.
  • Cuando la envidia anide nuestro corazón, nos convertimos en personas inhumanas capaces de quitar de en medio a quienes me orientan en la verdad, y con quienes me siento amenazado de perder mis reconocimientos, comenzamos a opacar las cualidades de los demás para que las mías sean resaltadas, y es ahí cuando nuestro propósito de ser buenos hijos de Dios se pierde, querer todo para si , me hace tener un corazón duro, pero cuando nos negamos y ponemos nuestra vida al servicio del prójimo ya no habrá duda que inquiete mi interior, si se que lo que debe importarme es buscar a Cristo para que transforme mi vida.

  PRÁCTICA DIARIA

  • Profundizar la Santa Biblia para aprender más de la persona de Jesús y cumplir sus enseñanzas.
  • San Cosme y Damián nos motivan a dar nuestra vida por anunciar a Jesucristo.

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