MIERCOLES, trigésimo primera semana del tiempo ordinario (ciclo a) -08 noviembre, 2023

SANTO DEL DÍA

SAN ADEODATO I (-618)

San  Adeodato fue un pontífice que sucedió al Papa Bonifacio IV, era hijo del subdiácono romano Esteban, durante su pontificado se presenció un terremoto y una gran epidemia de elefancía de las cuales supo sobrellevar con la mejor actitud, estableció con testamento donaciones para distribuir al pueblo con ocasión de los funerales del sumo pontífice que quedaban vulnerables ante la invasión de los barbaros, fue mediador y paciente, se dice fue un taumaturgo (que hacia grandes milagros), curaba enfermos de lepra con tan solo abrazarlos cariñosamente, fue defensor y amante del clero, a su muerte dejó designado un regalo a cada clérigo(consagrado).

Evangelio del día

San Lucas 14,25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
“Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

Palabra del Señor

MEDITACIÓN

  • En este Evangelio el Señor manifiesta dos enseñanzas claves para quienes desean seguirle, primero renunciar a todos y a todo aquello que pueda obstaculizar la entrega total y definitiva a él, y en segundo lugar tomar la cruz de cada día, dos instrucciones vistas de forma humana son casi imposibles de cumplir, pero cuando el hombre se abandona a los brazos de Jesús y experimenta su amor, ya nada tiene valor como trabajar por él y para él. Jesús pide que se calcule que tiene más valor si seguirlo a él o al mundo, al final los frutos se verán y la recompensa será dada sin duda alguna en el cielo.
  • Jesucristo no quiere que el ser humano deje de soñar con tener una familia, al contrario sólo quiere que él este en el primer lugar en la vida de cada persona, siendo esto así todo cobra sentido si él esta como centro, pues todo girará en torno a él, la tarea evangelizadora exige renuncias cuando se requiere anunciar a Jesús, y vivir en el mundo y dar a conocer a Jesús es toda una contradicción, al seguir a Jesús vendrán la pruebas entonces es ahí cuando cargar con la cruz nos motiva incluso a entregar la misma vida por proclamar el reino de Dios, dejar de trabajar por los bienes materiales que impiden el acercamiento a Jesús es un paso para amarlo, pero no es dejar de vivir, ni de trabajar por conseguir lo que se necesita, es vivir a la manera de Cristo, es buscarle siempre.
  • Algo que debemos entender es que cuando Jesús nos menciona en los evangelios que debemos renunciar a todo, es dejar todo aquello que me aleja de él, si algo que haces te quita todo el tiempo que no puedes ni siquiera orar, pues ya no es de Dios aquello que haces, pero si tus actividades diarias o personas te motivan y te acercan más a Dios ¿será que es malo? no, claro que no debemos aprender a discernir y no irnos a los extremos, Dios pide únicamente nunca nos olvidemos de él ni el la riqueza ni mucho menos en la pobreza.
  • Nuestras capacidades deben estar seguras y fuertes para emprender la misión sólo la iniciativa no basta, debemos reflexionar en que lugar nos quiere Dios, y como quiere que desempeñemos nuestra vida en donde y con quienes, como dice una frase Dios no quiere que entremos con brío y luego con escalofrió terminemos, si iniciamos nuestra tarea evangelizadora debemos preservarla y conservarla hasta el fin, debemos medirnos para no dejar a medias nuestro objetivo de hijos de Dios, si a la misión somos llamados dejemos que primero Dios hable en nuestros corazones y luego si emprendamos la aventura de evangelizar, y seguir este camino hasta terminarlo generando abundantes frutos a mi paso por esta tierra.

  PRÁCTICA DIARIA

  • Cuando ores encomienda tu vida a Dios, y pregúntale donde puedes servirle su respuesta vendrá y te indicará el camino a seguir.
  • San Adeodato I me enseña que lo que Dios nos ha encomendado, debemos hacerlo bien hasta el fin de nuestros días.

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