
SANTO DEL DÍA
SANTA TERESA DE JESÚS JORNET E IBARS (1843-1897)
Santa Teresa nació en Ayltona (España), sus padres eran labradores, les inculcaron la fe a ella y a sus hermanos, toda su familia distinguida por mantener la religión intacta en sus hogares. Tiempo después Santa Teresa se convirtió en Maestra y se dirigió a una ciudad de Barcelona para enseñar, luego ingresa a las clarisas, pero en esa época se estaba atravesando por una situación dura, la cual no se podía hacer ningún voto de consagrada, así que decide entrar como Terciaria Franciscana para continuar sus labores como docente, más tarde fundó una congregación en compañía de su hermana y otras compañeras, que se encargarían de ancianos abandonados, en algunas ciudades de España buscó casas de familia para allí establecer lugares con calor de hogar para todo anciano vulnerable, Santa Teresa es considerada la Patrona de los ancianos, se contagió de cólera, fue a otra ciudad para mejorar, pero se sentía agotada y tristemente murió.
Evangelio del día
San Mateo 23,1-12
En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen , pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbi”, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- En el Evangelio de hoy nuevamente Jesucristo habla de los Maestros de la ley, enseñando a la gente que la ley mosaica se había quedado escrita y no se había llevado a la práctica iniciando por quienes la estudiaban, el orgullo de quienes se creían justos los llevó a buscar honores y elogios por parte del pueblo aparentando ante las gentes lo que no eran, se preocuparon por agradar la mirada de quienes los observaban, descuidando la obediencia hacia Dios. Jesús advierte a sus apóstoles que se debe cumplir la ley de Dios que es perfecta pero que cobra valor si se refleja en el testimonio de vida.
- Jesucristo revela una forma diferente de observar los mandamientos de Dios y es una forma de vivir sirviendo, donarse a los demás sin querer los primeros puestos, siempre negándose a uno mismo para que los demás sobresalgan, invita a que el hombre se humille y siempre busque la sencillez, dando todo a los hermanos y pensando de último en su propio bienestar, porque esa es la forma correcta de cumplir con la ley del amor. Jesús quiere que toda alabanza, honor y gloria sea para su Padre, pues nadie puede gloriarse sino es en el servir y sufrir por los demás.
- Obedecer a Dios no se basa en cumplir mecánicamente los mandamientos para que las gentes nos vean y hablen cosas positivas de nosotros, sino trascenderlos mediante el amor que permite sentir la necesidad del otro, pensando en el bien común de la humanidad, tener un pensamiento egoísta nos aleja de la verdadera meta que es el cielo, pues vamos a estar en contra de la unidad en Cristo que me invita a servir sin ningún interés, a preocuparme por los demás y a caminar conscientes de que quienes se encuentran a mi alrededor necesitan constantemente de mi ayuda.
- La humildad es la mayor de todas las virtudes que me permite anonadarme y ver en el prójimo el rostro de Jesús crucificado, saber que estoy necesitado de Dios, a observar mis limitaciones y a sentirme sediento de la misericordia de Dios. Cuando participamos activamente en nuestras parroquias tenemos cierto orgullo que me impide ser compasivo, quiero tálves sobresalir y ser el mejor, opacando los talentos de los otros. ¿ Me creo perfecto estando en la Iglesia católica, juzgando a quienes no participan? ¿ o ayudo a otros a conocer a Cristo con mi testimonio de vida? ¡Mi vida es para servir!, sino vivo sirviendo estoy fuera de la misión que Jesús me ha encomendado, y nuestra tarea es atraer a otros con la alegría y el gozo que ha despertado en mi cumplir sus preceptos.
PRÁCTICA DIARIA
- Leer todos los días devocionario.net, donde encuentras los evangelios de Jesucristo y comenzar a vivirlos en tu vida cotidiana, desde lo más sencillo hasta lo que creamos imposible.
- Santa Teresa nos invita a servir a quienes a mi alrededor son seres humanos vulnerables, que necesitan de mi ayuda, pero siempre y cuando lo hagamos con la mayor de las humildades.
