MIERCOLES, Quinta Semana de Pascua , 06 de mayo de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

Santo Domingo nace en Riva del Piamonte (Italia), hijo de un campesino, desde muy niño se veía en él la piedad y el anhelo de ser sacerdote. Por aquel entonces San Juan Bosco comenzó ayudar a jóvenes y a formarlos para el sacerdocio con el fin de sumergirlos en la caridad con los niños desamparados de Turín, Santo Domingo ingresó en el Oratorio de San Francisco de Sales de Turín, cuando tenía doce años de edad, allí formo un grupo a quienes llamó la Compañía de María Inmaculada, que se encargaba de la limpieza de los pisos y el cuidado de los niños difíciles. Fue un joven piadoso y asiduo a la oración, años más tarde se agrava de salud y es enviado a casa de su Padre, al despedirse de San Juan Bosco le dice: “Nos vemos en el paraíso”, muere a sus catorce años de edad.

Evangelio del día

San Juan 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor

  • Hoy el Evangelio nos presenta una interesante metáfora de la vid y los sarmientos, y nos invita a reflexionar sobre cual es mi conexión con la fuente de la vida Jesucristo Nuestro Señor, en donde mi relación con él no solo garantiza mi subsistencia, sino la calidad de los frutos que produzco. El cristiano para dar fruto debe estar unido a Jesucristo, a la vid verdadera, sin él nada podremos hacer, nuestra vida de cristianos debe estar unida a su vida, ¿Qué clase de frutos debemos producir?, no son externos, sino aquellos que emanan del interior, nuestras obras son el reflejo de esos frutos que emanan de nuestro corazón.
  • Nuestra misión como sarmientos activos, no solo se basa en alimentarnos de la vid sino permitir que otros se alimenten de ella, se nutran, en la Iglesia nuestro deber más profundo es crear comunidades que amen al Señor, que contribuyan al Plan Divino en la expansión del Reino, no podemos dividirnos porque en la unidad es donde crecemos, vendrán muchas dificultades, llamadas podas, pero esto nos hará más fuertes en la fe, para dar frutos que perduran por la eternidad.

PRÁCTICA DIARIA

  • El éxito de la vida consiste en trabajar en equipo, de manera especial unidos a Cristo Rey.
  • Santo Domingo Savio nos dice: “No necesito nada en este mundo para ser feliz. Solo necesito ver a Jesús en el cielo, a quien ahora veo y adoro en el altar con los ojos de la fe”

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