
SANTO DEL DÍA
SAN CAYO y SOTERO (+175)
San Cayo era originario de Dalmacia y pariente del emperador Diocleciano. La violencia de la persecución le obligó a vivir ocho años en las catacumbas. Sus sufrimientos por la fe le merecieron el título de mártir.
San Sotero por su parte sucedió a San Aniceto en la cátedra de San Pedro. Eusebio nos ha conservado una carta en la que San Dionisio, obispo de Corinto alude la paternal bondad del Papa, especialmente con los que habían sufrido por la fe en Cristo. Además, San Dionisio manifiesta que en las iglesias de Corinto se leyó una carta escrita por San Sotero junto con la carta del Papa San Clemente, considerada por algunos autores como la famosa “segunda carta de San Clemente”. La Iglesia venera a San Sotero como mártir, pero no existe ningún relato de su martirio.
Evangelio del día
San Juan 6, 35-40
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- Jesús resucitado nos ve siempre: con su gracia, con su amor, y especialmente con la Eucaristía. La luz de la resurrección, es la mayor expresión del poder de Dios sobre la faz de la tierra, quien se deja llenar por esta luz, puede iluminarse e iluminar a otros.
- La luz del resucitado abre en nosotros creyentes la realidad de la reciprocidad, es decir, podemos creer en el poder de esa luz y a su vez ese resplandor nos ayuda a caminar seguros en las realidades de la vida, aun cuando hayan persecuciones, problemas, enfermedades, dificultades.
- El destello de la resurrección de Jesucristo nos encamina al encuentro con Papá Dios. Por ello, es importante tener una relación con la Santísima Eucaristía, que es alimento y fortaleza diaria, y así, peregrinamos seguros, de salvar a otros y de ser salvados.
PRÁCTICA DIARIA
- Ver la persona de Jesucristo en la Eucaristia.
- San Cayo y Sotero continuaron la misión de evangelizar, como ellos esforcémonos por cumplir la tarea que se nos ha encomendado desde el bautismo.
