MARTES, Tercera Semana de Pascua , 21 de abril de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Anselmo nació en Aosta (Piamonte), de una familia noble, desde joven fue puesto a cargo de un profesor regañón que lo humillaba y le hizo perder su alegría, entonces fue llevado a los Benedictinos, allí se fue convirtiendo en un hombre alegre y entusiasta, él quería ingresar al monasterio pero su Padre tenia otras expectativas con él, mientras que su Madre lo apoyaba en este camino hacia Dios, fue un predicador y reformador de la vida monástica. San Anselmo ingresó en el monasterio de Bec, donde se convirtió en discípulo y gran amigo de Lanfranco, fue el mejor teólogo de su tiempo, y el “padre de la escolástica”, fue precursor de Santo Tomás de Aquino, sus obras filosóficas más conocidas que ayudaron a integrar la filosofía y la teología: El Monologium, (modo de meditar sobre las razones de la fe”, en el que daba las pruebas metafísicas de la existencia y la naturaleza de Dios, y el Proslogium (la fe que busca la inteligencia) o contemplación de los atributos de Dios.  Igualmente compuso los tratados de la verdad, la libertad, el origen del mal y el arte de razonar, llegando así a ser uno de los autores más leídos en la Iglesia Católica, él se hacia entender ante sabios y humildes, usaba comparaciones tan sencillas para quienes no entendían la Palabra de Dios, era caritativo, prohibió la esclavitud, luego fue elegido abad de Bec, años más tarde fue elegido obispo de Canterburry después de la muerte de Lanfranco, fue desterrado en dos ocasiones por no ser flexible a la voluntad del rey, a quién exhortaba con la verdad, luego muere por su delicada salud.

Evangelio del día

San Juan 6, 30-35

En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».

Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».

Entonces le dijeron:
«Señor, danos siempre de este pan».

Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor

  • ¿Qué o quién sustenta tu vida?, cuando nuestra confianza esta puesta en las cosas materiales, cuando dependemos emocional o sentimentalmente del ser humano que difícil es depender solo de Dios, de su providencia divina, ignorando que es él quien es dueño del universo y puede darnos todo, pero no sólo lo efímero sino la eternidad entera. Pero hoy quiero desbloquear una promesa de Jesucristo hecha en este Evangelio y que hemos olvidado, él nos da el verdadero pan que nutre, es él mismo dándose a nosotros sin reservas para saciar nuestra hambre y sed, pero no hablo precisamente de la corporal sino de aquellas necesidades espirituales.
  • A menudo nos sentimos abrumados por los desafíos diarios, pero es Jesús quien nos da la fortaleza para continuar, nuestra misión es no desfallecer en el desierto es reconocer quien es la fuente que nos sostiene, este Pan de Vida nos ayuda a equiparnos para nuestra sequedad espiritual. En cada eucaristía, el Señor se parte y reparte y nos invita también a nosotros a partirnos y repartirnos con Él y ser parte de ese milagro multiplicador que quiere llegar y tocar todos los rincones de esta ciudad, de este país, de esta tierra con un poco de ternura y compasión.»
    (Homilía de S.S. Francisco, 7 de mayo de 2019).

PRÁCTICA DIARIA

  • Comulgar el Cuerpo y la Sangre de Jesús como el primer día.
  • San Anselmo nos dice:” Aunque no quisiera creer en ti, no puedo dejar de comprender que existes”

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