
SANTO DEL DÍA
SAN CIRILO DE JERUSALÉN(315-386)
San Cirilo nació cerca de Jerusalén, nace de una familia cristiana, fue instruido en las Sagradas Escrituras, años más tarde se convirtió en Arzobispo de Jerusalén sucede a Máximo, fue condenado al destierro, escribió Catequesis de San Cirilo que contenía escritos sobre la penitencia, el bautismo, la eucaristía, etc, es por eso considerado Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII , tenia simpatía por los arrianos, y los semiarrianos, pero luego se separó de ellos, para unirse a los Ortodoxos, pero esto fue desterrado más de una ocasión, era amigo de San Hilario y San Atanasio, en el primer año de su episcopado, escribe una carta al emperador Constantino. La carta dice: “En las nonas de mayo, hacia la hora tercera, apareció en los cielos una gran cruz iluminada, encima del Gólgota, que llegaba hasta la sagrada montaña de los Olivos: fue vista no por una o dos persona, sino evidente y claramente por toda la ciudad. Esto no fue, como podría creerse, una fantasía ni apariencia momentánea, pues permaneció por varias horas visible a nuestros ojos y más brillante que el sol. La ciudad entera se llenó de temor y regocijo a la vez, ante tal portento y corrieron inmediatamente a la iglesia alabando a Cristo Jesús único Hijo de Dios”. Años más tarde mediante un concilio fraudulento que emitieron los arrianos lo expulsaron más de una vez de su sede.
Evangelio del día
San Juan 5, 17-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- Las obras del Padre y del hijo nunca descansan en su trabajo siempre habrá disposición para amar y redimir a los hombres, la divinidad siempre ejerce su misión en esta tierra y hoy se nos invita también a nosotros a actuar en relación a la voluntad del Padre y del hijo, estamos llamado a unirnos a su obra redentora y lo hacemos mediante la voluntad.
- La obediencia de Jesucristo al Padre debe ser una enseñanza para nosotros, en la que al escuchar a Dios Padre nos permite obedecerle como verdaderos hijos suyos, en donde no solo escucho su voz si no la voz de las comunidades motivados a actuar para bien a favor de los demás.
- Por otro lado se nos invita hacer la voluntad del Padre, a caminar según su justicia y misericordia, en la escucha activa y la obediencia constante, en la que nos unimos a lo divino, y cumplimos una misión en este mundo en oscuridad.
PRÁCTICA DIARIA
- Pedir en oración a Dios Padre que se haga su voluntad y no la nuestra.
- San Cirilo nos dice: “No construyáis este edificio nuestro con heno, pajas y rastrojos , Haced la obra con oro, plata y piedras preciosas, Afirmemos nuestra mente, pongamos en tensión nuestra alma, preparemos el corazón: nos va en ello la vida, pues esperamos las realidades eternas , poderoso es Dios como para proteger al sincero y hacer fiel al hipócrita y al simulador. Pues Dios puede hacer fiel al infiel con tal de mostrarle el corazón“
