DOMINGO, Cuarta Semana de Cuaresma, 15 de marzo de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Menigno fue un obrero, un lavandero, él escucho dos veces una voz del cielo que le pedía sufrir por Jesucristo, en los años que ocurrió la persecución de Decio, el Santo rompió el decreto que se encontraba colgado en la plaza de la ciudad, él se declara seguidor fiel de Jesucristo, y por hacer tal acto fue arrestado, torturado y por último decapitado.

Evangelio del día

San Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le dijo a uno: “Ve” y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac: y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Y dijo al centurión:
-«Vete; que te suceda según has creído».
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades».

Palabra del Señor

  • En el evangelio de hoy Jesús nos enseña no solo a confiar en su poder, sino a mirar con sus ojos, cuando observamos a nuestro alrededor con nuestros ojos humanos solo vemos apariencias, pensamos terrenalmente, pero cuando miramos el interior de cada persona podemos ver más allá de nuestros prejuicios, defectos. Jesús nos invita a dejar de vivir en la oscuridad a buscar su luz y a dejarnos moldear por Él, somos su creación y por tanto debemos estar en sus caminos.
  • En este tiempo de cuaresma quitemos nuestra ceguera espiritual a través de la palabra que nos ilumina y nos trae a los pies de Jesucristo.

PRÁCTICA DIARIA

  • Siempre ver más allá de las apariencias, mirar con el corazón.
  • San Menigno nos enseña que amar a Dios exige desafíos

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