VIERNES, Cuarta Semana del Tiempo Ordinario, 06 de febrero de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Francisco Javier llegó al Japón e hizo convertir a muchos paganos, se hicieron muchos cristianos en aquel país, tiempo después al llegar un emperador despiadado ordenó que todo misionero cristiano católico debían abandonar Japón en seis meses, San Pablo y sus compañeros (tres jesuitas, seis franciscanos, dieciséis laicos católicos japoneses catequistas que se habían hecho terciarios franciscanos) no se marcharon sino que se quedaron para continuar animando a los cristianos, fueron descubiertos en Nagasaki martirizados brutalmente, les cortaron la oreja izquierda y así heridos los hicieron pasar por todo los lugares para que la gente tuviera miedo al convertirse al cristianismo y luego fueron crucificados allí pidieron perdón a Dios por quienes cruelmente hicieron este acto tan cruel, sin embargo San Pablo seguía predicando y animando a sus compañeros a morir por Jesucristo.

Evangelio del día

San Marcos 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey de Herodes oyó hablar de él.

Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».

Otros decían:
«Es Elías».

Otros:
«Es un profeta como los antiguos».

Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.

El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.

Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».

Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».

Ella salió a preguntarle a su madre:
«Qué le pido?».

La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».

Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.

Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

Palabra del Señor

  • En la actualidad no se nos haga extraño ver tantos mártires a causa de la verdad, tantos niños abusados, tantas personas maltratadas por causa de la violencia, y es que cuando se es fiel y justo es difícil conservar la vida, si seguimos a Jesucristo, este seguimiento viene con sufrimientos, El Señor nos recuerda “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lucas 9:23).
  • En este mundo la influencia del mal abarca muchos ámbitos de nuestra vida cotidiana, no podemos pensar que si optamos en hacer el bien todo saldrá bien, déjame recordarte la cita anterior, el mal necesita del bien para sobrevivir, así que no habrá vida eterna sin cruz, existen muchas personas a lo largo de la historia que han sido martirizadas a causa de la fe, pero no podemos ser aquellos que se acomoden a la sociedad para agradar, se considera anormal quien hace el bien, es el extraño el que sigue la voluntad de Dios, entonces entenderás el camino del martirio, entenderás el verdadero propósito al que Jesucristo nos llama.
  • Cuando saboreas el bien ya nada de lo terreno importa, incluso te quedas sin amigos, sin familia, te consideran inferior, no estás en tus cabales, estas loco, porque para morir por el amado se requiere valentía, fe y esperanza en el corazón, ¿Estas dispuesto a ser un Juan Bautista en esta tierra, o quieres ser un Herodes que agrade al mundo?

PRÁCTICA DIARIA

  • Cuando alguien te hable mal de otra persona busca otro tema.
  • Santos mártires nos enseñan a darlo todo por anunciar a Jesucristo.

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