MIERCOLES, Tercera Semana del Tiempo Ordinario, 28 de enero de 2026 (Ciclo a)

SANTO DEL DÍA

San Tomás de Aquino nace en Roccasecca (Aquino, Nápoles), sus estudios iniciales los realizó con los monjes benedictinos de Montecassino, luego se dirige a la Universidad de Nápoles, y nace en él la necesidad de ser parte de la Orden de Dominicos pero sus Padres se oponían a este deseo de ser monje, así que él huye a Alemania y sus hermanos lo toman preso en el Castillo de la familia por casi dos años donde estudia las Sagradas Escrituras, filosofía y Teología, luego le envían a una prostituta pero él la corre con un tizón encendido, ellos entendieron que el Santo quería ser religioso, así que saliendo de su encierro se conduce a Alemania y se hace discípulo de San Alberto Magno, se gradúa de teología e inicia como Maestro, escribió su obra Maestra “Suma Teológica”, que hace referencia al saber filosófico y científico de su tiempo, el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, por eso, es considerado como la cúspide o pináculo del escolasticismo,  compuso los himnos eucarísticos “Pange Lingua” y “Tantum ergo“, tiempo después el Papa Gregorio X lo envió al Concilio de Lyon, pero se enfermó, muere a sus cuarenta y nueve años en el cisterciense de Fosanova, considerado Doctor de la Iglesia por sus famosos escritos

Evangelio del día

San Marcos 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó, y el gentío se quedó en tierra junto al mar.

Les enseñó muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos:
«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Y añadió:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.

Él les dijo:
«A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”».

Y añadió:
«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Palabra del Señor

  • En el Padre Nuestro que rezamos cada día nos olvidamos que pedimos una y otra vez su reino venga a nosotros pero no hacemos nada para que su voluntad se de en nuestra vida y no hacemos ni el más mínimo esfuerzo para que ese reino se expanda fuera de nosotros mismos. ¿Es nuestra vida el terreno fértil que Dios quiere para depositar la semilla de la palabra y esta de fruto?. Es nuestra actitud y disposición la que da respuesta a esta pregunta, muchos son los caminos que decide nuestra vida tomar, si ser tierra infértil o fértil, es decisión de cada uno, pues recordemos que amar a Dios es una iniciativa que se da y surge en nuestro interior, no debe ser impuesta, escuchar su palabra se da libremente , pero depende exclusivamente de nosotros si decidimos dejarla germinar y obtener la salvación. El enemigo esta buscando arrebatar y confundir nuestra creencia en Dios, y aun más cumplir sus mandatos, pero es tarea nuestra abonar el terreno que se nos ha dado en este mundo, aumentar nuestra fe, y vivir con esperanza son los fertilizantes que mantendrán nutrido nuestro amor a Jesucristo. Que lindo es Dios que nos permite dar poco o mucho pero siempre nos tiene en cuenta, pues él ve la intención del hombre. Debemos ser agradecidos con Jesús pues nos ha revelado su plan de salvación solo nos queda abrir los ojos del alma y reconocerlo en nuestra vida.

PRÁCTICA DIARIA

  • Examinar en mi vida que aspectos limitan que la palabra de mucho fruto en mi y se expanda a los demás.
  • Santo Tomás de Aquino nos dice:  “El bien puede existir sin el mal, mientras que el mal no puede existir sin el bien”

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