LUNES , Cuarta Semana de Adviento, 22 de Diciembre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

Santa Francisca fue huérfana de Padre y Madre, quería ingresar a un convento pero por su delicada salud no le permitieron hacerlo, entonces el párroco de Codogno le asignó las tareas de un orfanato, años más tarde graduada profesora reúne algunas de sus compañeras y forma un núcleo de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón, orientadas por el misionero Francisco Javier, el día que la santa hizo los votos tomando el nombre del santo Javier, tiempo después se dirige a Nueva York ayudar materialmente a los emigrantes italianos fundó escuelas, hospitales en Nueva York, luego en Chicago, después en California, y extendió su obra en toda América, hasta Argentina para todos ellos, y recibió el nombre de la Madre de los emigrantes en un viaje a California murió.

Evangelio del día

San Lucas 1,46-56

En aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava”.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” —como lo había prometido a “nuestros padres”— en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor

  • El Espiritu Santo llena de alegría a Santa Isabel , María al visitarla fue a cumplir su misión, su presencia en aquella casa era necesaria, fue a evangelizar, sólo un saludo bastó para alegrar el corazón de la que llamaban estéril, los lazos de amistad y familiaridad son tan fuertes que cuando hay un motivo de alegría todos la sienten, es que cuando se vive en gracia de Dios la alegría y el dolor no se guardan para si sino que se comparten y se comprenden mutuamente.
  • María como primera misionera, no duda en comunicar a su parienta la Buena Nueva de Salvación que no sólo predica de sus labios sino que lleva en su vientre al Salvador del mundo, las palabras de veneración de Santa Isabel da a entender a todos los hombres que María tiene que tener un lugar en la vida de cada cristiano, su papel en la historia de salvación es tan importante que resalta su actuación a lo largo de cada generación. Quien acepta la voluntad del Padre esta destinado hacer feliz, dichoso, María encuentra en el plan de Dios la felicidad plena, y es entonces cuando María recita esta hermosa oración del Magnificat que exalta al Señor de los cielos, reconociendo lo que Dios ha hecho por ellas es un agradecimiento profundo de su amor para con la raza humana.
  • Cada persona esta llamada a ser bienaventurado, acoger las palabras de Dios en su vida y su permanencia depende exclusivamente de nosotros, cada uno somos templos del Espiritu Santo, pero si con nuestro mal proceder entristecemos al Espiritu no nos quepa duda que ya vamos por mal camino, pero si nuestro afán esta en hacer el bien y mantener limpio nuestro interior para que el Espiritu de la verdad habite en nosotros recuerden que seremos llamados bienaventurados y seremos llamados hijos de Dios.
  • La alegría debe estar en nosotros como una característica real de cada cristiano, pues si entristecemos el Espiritu no podremos compartir con los demás el amor de Dios, en este día el Señor nos invita a sembrar felicidad por doquier, a actualizar su venida en nuestro ser, a evangelizar de una manera alegre y optimista, a actualizar la Buena Nueva de Salvación y reflejándola en el testimonio de vida, que emprendamos nuevos caminos para llevar el reino de Dios a todos.

PRÁCTICA DIARIA

  • Rezar el magníficat todos los días.
  • Santa Francisca Cabrini nos enseña: “La oración es poderosa. Él llena toda la tierra con la misericordia de Dios y atrae su clemencia de generación en generación. Todas las épocas están llenas de obras maravillosas obradas por el poder de la oración”.

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