VIERNES, Trigésimo Primera Semana del Tiempo Ordinario, 07 de Noviembre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Vicente nace en una localidad italiana de Pizzighettone (Cremona), su familia especialmente su Madre le inculcó la fe cristiana y el amor por la oración, desde joven sintió el llamado al sacerdocio , pero su Padre no le parecía la idea debido a que debía colaborar en el hogar, años después de tanto insistir ingresa como seminarista en Cremona y luego ordenado sacerdote es enviado a diferentes parroquias donde ejerció su ministerio, diez años después se le encarga Vicobellignano; donde estuvo treinta y cuatro años, esta parroquia era complicada pues existía en el pueblo mucho protestante, pero San Vicente supo sobrellevar esta situación con prudencia, y poco a poco ganó la simpatía de las personas y muchos volvieron a la Iglesia Católica, él se refugiaba en la oración y la Santa Misa, tiempo después fijo su mirada en los jóvenes a quienes consideraba el futuro de la Iglesia, fundó el Instituto de las Hijas del Oratorio que tenía como misión formar moral y espiritualmente a las niñas que se acercaban al templo estas catequesis las impartía unas religiosas que más adelante crearon jardines, escuelas primarias en distintos lugares, luego fallece a causa de una peritonitis fulminante.

Evangelio del día

San Lucas 16,1-8

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.

Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.

El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.

Este respondió:
“Cien barriles de aceite».

Él le dijo:
«Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.

Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.

Él dijo:
“Cien fanegas de trigo”.

Le dice:
“Toma tu recibo y escribe ochenta”.

Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».

Palabra del Señor

  • La astucia que hoy Jesucristo resalta en la parábola es una astucia buena, es un ejemplo para imitar, más no es un testimonio que debamos seguir, ¿Eres de los que se prepara con previsión?, hoy el evangelio nos da una gran lección, debemos estar en gracia de Dios sea cual fuere nuestras circunstancias, porque el Señor puede venir a nuestro encuentro en cualquier momento y no podemos estar desprevenidos.
  • Esta astucia debe ir sujeta a la integridad, que nos permite estar preparados pero de manera honesta, no podemos engañar a Dios, él conoce “nuestras cuentas”, así que debemos ser compasivos y misericordiosos con los demás, debemos preguntarnos como estamos llevando a cabo la misión que Jesús nos encomendó.
  • En estos tiempos podemos ver muchos hijos de las tinieblas actuar con astucia, engañan, mienten, para obtener solo cosas materiales, nosotros si queremos ser hijos de la luz actuemos con astucia pero para hacer el bien y atesorar bienes espirituales. ¿Cuál es tu astucia buena o mal?

PRÁCTICA DIARIA

  • Realizar una obra de caridad que tenga peso en el cielo, y que se abra a otras realidades, donde conozca quién necesita del amor de Dios.
  • San Vicente Grossi nos dice: «Procuren no quejarse nunca; buscando, por el contrario, alegrarse cuando las cosas vayan en contra de sus deseos».

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