SABADO, Vigésimo Novena Semana del Tiempo Ordinario, 25 de octubre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Gaudencio fue obispo de Brescia, accedió a este nombramiento por consejo de San Ambrosio, fue uno de los latinos enviados a Constantinopla para abogar en la persecución contra San Crisóstomo, tenia una gran amistad con el Obispo de Milán, escribió muchas obras aun se conservan en la historia de la literatura cristiana, también algunos sermones y homilías de pasajes bíblicos.

Evangelio del día

San Lucas 13, 1-9

En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús respondió:
«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».

Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.

Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

Palabra del Señor

  • Muchos de nosotros hemos escuchado decir de otras personas, Dios te esta castigando porque actúas mal, Dios no castiga a nadie sino que los sufrimientos y el dolor hacen parte de la vida y nos ayudan a redimirnos, son cruces que nos llevan a la santidad, además nosotros somos como aquella higuera, de nosotros depende dar fruto o no, si pecamos sabemos que vendrán consecuencias, si hacemos obras buenas los frutos se verán reflejados.
  • Jesucristo vino a salvarnos a darnos una oportunidad para cambiar, para convertirnos, es paciente y nos enseña también a tener paciencia con quienes están iniciando este proceso. Está parábola de la paciencia nos enseña que Dios en su inmenso amor nos espera, pensemos en grande, mirando hacia el cielo pues El Padre Celestial nos acompaña.¿ A donde quieres llegar con tu vida?
  • Jesucristo nos enseña que es necesario abonarnos con la fe, en dar raíces de servicio y el amor, para tener un fin fructífero, y dar a Dios lo que a él le agrada.

PRÁCTICA DIARIA

  • Hacer una lista de aquellos frutos que debo dar en mi vida.
  • San Gaudencio nos dice que debemos alimentar el alma con la fe en Cristo.

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