SABADO, Vigésimo Tercera Semana del Tiempo Ordinario, 13 de septiembre (ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Juan nace en Antioquía, fue educado en la religión por la madre santa Antusa, desde joven vivió una vida monástica en su casa, muerta Antusa decide ir a estar solo a una cueva con quebrantos de salud, años más tarde es ordenado diácono y sacerdote, luego decide dedicarse a colaborar en el gobierno de la iglesia antioqueña, su especialización era la predicación, su preocupación como buen Pastor y moralista era transformar vidas más que predicar el mensaje de Jesús, sobresalía en la oratoria y la cultura. Tiempo después sucede al patriarca Netario en la cátedra de Constantinopla. Inició una actividad Pastoral y organizativa en la capital del imperio de Oriente, donde realizó exhortaciones a monjes perezosos y a eclesiásticos amantes de riquezas, fundó hospitales, evangelizó a campesinos, sus escritos basados en el sacerdocio, sus sermones duraban más de dos horas, era un gran predicador, pero nunca se supo cuidar de quienes le hicieron la guerra, desterrado y en su último viaje murió.

Evangelio del día

San Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa del corazón lo habla la boca.

¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?

Todo el que se viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.

El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

Palabra del Señor

  • En la vida vienen una y otra vez las dificultades pero si nuestro corazón esta edificado en buenas cimientes que emanan de nuestro corazón seremos inamovibles. Si hemos cimentado nuestra vida en Cristo nuestra casa será morada de Dios y cobijo para los demás.
  • En los lugares donde estemos pasaremos haciendo el bien, siempre y cuando la palabra que hemos escuchado del mismo Jesucristo de mucho fruto en nuestros corazones, el testimonio manifiesta lo que realmente vives en tu interior, si vives en Cristo sin duda alguna los frutos serás obras basadas en el bien.

PRÁCTICA DIARIA

  • ¿Durante todo este tiempo en quién o qué he apoyado mi vida?
  • San Juan Crisóstomo “No sería necesario recurrir tanto a la palabra, si nuestras obras diesen auténtico testimonio”

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