MIERCOLES, Decimoséptima Semana del Tiempo Ordinario,30 de julio,(Ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Pedro nacido en Italia, formado por el obispo Cornelio, considerado uno de los doctores y oradores más famosos de la Iglesia Católica, este santo tuvo una estrecha amistad con el papa San León Magno y con el emperador Valentiniano y su madre, por la referencia de ambos se convirtió en Arzobispo de Ravena. Trabajó incesantemente por la conversión de los paganos de esa ciudad, convirtió a muchos al catolicismo. Las personas que oían sus sermones quedaban maravillados pues era muy claro y conciso al hablar, como sobrenombre le llamaron Crisólogo que quiere decir el que habla muy bien, llegó a escribir 176 sermones y es por eso que fue nombrado Doctor de la Iglesia por el papa Benedicto XIII por su forma breve de predicar y resumir las verdades de la fe en pocas palabras.

Evangelio del día

San Mateo 13,44-46

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra».

Palabra del Señor

  • El Reino de Dios no tiene un valor en números, es un tesoro que se puede ganar o simplemente perder. El Reino de Dios está en nosotros en la cotidianidad de nuestra vida, solo falta verlo y apreciarlo. El tesoro, no está oculto, está ante tus ojos y te pido que ames a quienes te rodean, a la familia cercana, al hogar, a los amigos, el Reino de Dios no se esconde, se lleva en los hechos, tan importante es que nada vale si no esta presente en nuestro diario vivir.
  • En nuestro caminar hay que hacer renuncias para seguir a Jesucristo, no es fácil pero tampoco imposible, ser desprendidos, generosos, nos debemos esforzar por obtener lo más valioso y es encontrar a Dios, invertir en Él nunca será en vano, al contrario se gana y mucho, porque contemplar y trabajar por Dios es lo central en nuestro existir.
  • Y por último cuando obtienes el amor de Dios, vendrá la alegría en tu corazón, porque la intimidad con Él va más allá de nuestra visión, de nuestras expectativas, ese tesoro nunca se acaba sino que es eterno, recuerden el Reino de Dios siempre viene a nosotros y debemos aceptar estar en él vivir apreciándolo como perla preciosa que nunca nos deja de admirar.

  PRÁCTICA DIARIA

  • Pregúntate hoy ¿A que debes renunciar para vivir en tu vida hoy el Reino de Dios?
  • San Pedro Crisólogo nos dice:  «Dios, viendo el mundo trastocado por el miedo, interviene solícitamente para llamarlo hacía Sí con el Amor, invitarlo con la Gracia, retenerlo con la caridad, abrazarlo con el afecto.»

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