JUEVES, Decimoquinta Semana del Tiempo Ordinario,17 de julio,(Ciclo c)

SANTO DEL DÍA

San Alejo fue hijo de un senador romano que era muy rico pero no soportaba vivir entre lujos , así que a la edad de 20 años viajó a Edesa y se disfraza de mendigo, duró 17 años mendigando en Siria, lo hacia para sobrevivir y ayudar a los necesitados. Años después regreso a la casa de su padre en Roma porque descubrieron que era hijo de una familia rica y decidió vivir como criado en la casa paterna con el fin de ofrecer las incomodidades solo por la conversión de los pecadores sin que nadie lo supiera , cuando se acercaba su muerte le confeso a sus padres ancianos que era su hijo y que había tomado el camino de la humildad por amor a Dios y por penitencia.

Evangelio del día

San Mateo 11,28-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor

  • ¿Cuándo te sientes cansado o agobiado, a quién o que te diriges?, Jesucristo hoy nos invita a descansar en Él, en este mundo la tensión, el estrés, la ansiedad son temas muy frecuentes en las personas de esta época, vivimos acelerados, nos enfermamos, y pasamos toda la vida corriendo, no podemos esclavizarnos de cosas terrenas, ellas son necesarias son medios no son fines. Con JESÚS, es más fácil enfrentar los desafíos diarios, Él es el Maestro de la emociones, y nos enseña a tener serenidad en nuestras obligaciones, sin querer controlar todo y dejándonos llevar por el afán de cada día sin prisa a lo que vendrá mañana.
  • La promesa de Jesucristo sigue en la actualidad vigente, nos anima a entrar en su refugio de paz y amor, siendo libres y desprendidos, como única regla para obedecer el amor.
  • En el camino espiritual, no solo necesitamos de la oración para resistir nuestras cargas, sino la mansedumbre y la humildad de Jesucristo, para llevar nuestros trabajos de manera tranquila, esto no quiere decir que nos olvidemos de nuestras responsabilidades, sino que aprendamos a tener más confianza en quién sostiene el universo entero, sabiendo que no estamos solos en nuestras luchas.

PRÁCTICA DIARIA

  • Dejar las cargas de cada día en las manos de Dios, confiando en su promesa de descanso.
  • San Alejo nos enseña que en las adversidades Dios nos sostiene, su Divina providencia nos hace confiar.

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