
SANTO DEL DÍA
SAN CAMILO DE LELIS (1550-1614)
San Camilo nacido en Abruzos(Italia), encaminó su vida a la carrera militar como su padre, durante las guerra obtuvo una llaga en uno de sus pies, lo cuál le hizo dejar las armas y dirigirse al hospital, allí se dedicó al cuidado de los enfermos porque le gustaba servir, y también al juego de azar que lo llevó a la ruina, pues su obsesión por esta práctica era tan grande que perdió su estabilidad económica. Años más tarde a la edad de 25 años, en total pobreza, y ocupando el cargo de mensajero en un convento de los Capuchinos, se convirtió por una predica escuchada de un padre superior , pidió perdón por sus pecados y quiso pertenecer a la comunidad de los franciscanos pero su llaga en el pie volvió aparecer, luego pidió ser admitido en los Capuchinos pero su problema de salud siempre lo enviaba al hospital así que se dedico a curar enfermos, y estando en este servicio lo nombraron asistente general del hospital. Después teniendo la dirección espiritual de San Felipe Neri y estudiando teología, se ordenada sacerdote, fundó una comunidad llamada siervos de los enfermos encargada al servicio de los hospitales, pues la demanda de peregrinos que llegaban a Roma era tan grande que decidió dedicarse por completo a este hermoso servicio con los enfermos, trataba a cada uno de ellos como si fuera el mismo Jesús, su paciencia le permitió sobrellevar su enfermedad durante muchos años y nunca se quejo, al contrario servía con amor a quienes padecían dolores del cuerpo.
Evangelio del día
san Mateo 10, 34-11,1
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mi; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mi. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, sólo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- La cruz es sin duda alguna el mayor tesoro para obtener la salvación, quien se dedique agradar al mundo perderá la gracia y la vida eterna. Las luchas que tenemos por causa de Jesucristo son internas nuestro egoísmo, orgullo, nuestros deseos más oscuros, y externas las situaciones, circunstancias, personas que nos rechazan por llevar la Buena Nueva y nos impiden seguir al Señor, es por eso que debemos tomar esta cruz, aceptarla en nuestra realidad.
- No es, que Jesucristo quiera que las personas odien a sus familiares más cercanos sino que advierte que la vida no debe depender de los demás sino de Él que es la misma vida, debemos ser dignos seguidores de Jesucristo, no a medias, sino con entrega y convicción.
- Nuestra misión es dar testimonio de la verdad, tendrá su recompensa, pero no debemos pensar en lo que vendrá sino que debemos poner todas nuestras fuerzas por anunciar a Cristo porque realmente lo amamos, donarnos al servicio de nuestros hermanos es una cualidad del verdadero cristiano, acoger a quienes traen la palabra a mi vida es un acto agradecido, porque Dios se ha fijado en mi , y lo que puedo hacer como respuesta a su inmenso amor es apoyar a quienes dedican su vida a evangelizar, reconocer sus esfuerzos y abrir nuestro corazón al mismo Jesús que se nos revela a través de quien proclama su Buena Nueva.
PRÁCTICA DIARIA
- Orar por aquellos familiares o amigos que reniegan de la fe en Dios.
- San Camilo de Lelis decía: “Sí, ésta [del hábito] es aquella Cruz que mi madre creyó traería la destrucción a mi casa; de ella se ha servido Dios para salvación de muchos y exaltación de su gloria”
