
SANTO DEL DÍA
SAN BENITO ABAD (480-547)
San Benito Abad nació en Nursia (Italia), fue un monje fundador de los benedictinos, creó La Santa Regla para sus monjes que fue un arma valiosa de inspiración para muchas comunidades religiosas. Después de haber estudiado filosofía y retórica en Roma se retira de la ciudad a Enfide dedicándose al estudio y sometiéndose a una disciplina para alcanzar la perfección moral. Más adelante se dirige a una cueva del monte Subiaco como ermitaño y tres años después fue con los monjes Vicovaro, no duró mucho con ellos pues intentaron envenenarlo por la disciplina que impartía. Años más tarde fundó el monasterio en la montaña de Cassino y escribió una Regla que le dio el nombre de patriarca del monaquismo occidental. Fundó monasterios y centros de formación para acrecentar la fe en tiempos de crisis.
A las dos de la mañana se levantaba para rezar y meditar, trabajaba, era vegetariano y ayunaba frecuentemente, era un buen director espiritual, era amable, y misionaba en compañía de sus monjes en los pueblos cercanos, fue un gran exorcista, sometía a los demonios gracias a su espiritualidad y a la cruz que llevaba siempre, la que hoy conocemos como la famosa cruz de San Benito, predijo su propia muerte días después de la muerte de su hermana Escolástica.
Evangelio del día
San Mateo 19, 27-29
En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna».
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- Renunciar a todo por Cristo , es duro para nuestra humanidad, pero una grande alegría para nuestro espíritu, Jesús es nuestra única ganancia en este mundo, el conocimiento de su persona sobrepasa todo anhelo, todo sueño. En esta sociedad se nos plantea, casarse, tener un trabajo, propiedades, esas son las metas de este mundo terreno, pero para la vida eterna estas cosas pierden sentido cuando no es Jesucristo quien ocupa el primer lugar, estando con Él nada queda en el vacío todo al contrario se multiplica, se transforma.
- No andemos preocupados por cosas terrenas, esforcémonos por dejar huellas de amor en esta tierra, todo lo que obtenemos de cosas materiales gastando una vida entera para conseguirlo no es el propósito de los cristianos, de los seguidores de Jesucristo, no andemos tristes porque no tenemos todas las comodidades que anhelamos, más bien hagamos de esta tierra nuestro cielo.
- Nuestra mentalidad debe cambiar, el centro de nuestras vidas debe ser Jesucristo, Él y nada más, que nada ni nadie nos separe del camino que nos conduce al paraíso, aprendamos a sufrir con amor cada prueba, consientes de que cuando estemos en el cielo recibiremos todo lo impensable, lo inimaginable, pues estaremos con Dios. «Las joyas de este mundo son barro y nada en comparación de la belleza con que la bondad de Dios adorna y enriquece nuestras vidas cuando las viste con su gracia”… San Benito Abad
PRÁCTICA DIARIA
- Examinar mi vida, saber que debo sacrificar para darle el lugar principal a Jesucristo en mi corazón.
- San Benito nos dice: “Temed el día del juicio: tened miedo del infierno. Desead la vida eterna con profundo anhelo espiritual. Mantén la muerte diariamente ante vuestros ojos.”
