DOMINGO, Décimocuarta Semana del Tiempo Ordinario,06 de julio,(Ciclo c)

SANTO DEL DÍA

Santa María Goretti nació en Corinaldo, provincia de Ancona, Italia, fue hija de un campesino, a sus 12 años mientras se encontraba remendando una camisa, un joven de 18 años intentó abusar de ella, pero se rehusó a ofender a Dios y el muchacho al ver que pedía auxilio y no pudo conseguir lo que pretendía la apuñaló y huyo del lugar, fue llevada al hospital, la niña perdonando de todo corazón a su asesino murió. Este joven llamado Alejandro fue condenado a 30 años de cárcel, pero en su estadía en prisión fue terco pues no quería arrepentirse de sus pecados, una noche tuvó un sueño con la niña María que le ofrecía flores en un prado, y desde ese momento fue un prisionero ejemplar saliendo a los 27 años de condena, años más tarde, decidió pedir perdón a la mamá de María, ese día era navidad y  comulgaron juntos en la misa reconciliándose y olvidando aquella dolorosa situación. Esta santa se le conoce como mártir de la pureza, no fue santa por la forma como murió sino por mantenerse firme en una virtud que fue inculcada por la fe cristiana católica.

Evangelio del día

San Lucas 10, 1-12. 17-20

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles:
“El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”.

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».

Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Él les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

Palabra del Señor

  • La misión nos impulsa a anunciar a Jesucristo. El Papa Francisco nos ha dicho algo que vale la pena recordar: “La Iglesia ha de salir de sí misma a la periferia, a dar testimonio del Evangelio y a encontrarse con los demás”. “¿Estamos decididos a recorrer caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheraremos en estructuras caducas que han perdido la capacidad de respuesta?».
  • Todos conocemos que los ejércitos tienen dos cuerpos o grupos: uno la vanguardia que va adelante combatiendo, ganando batallas, recuperando territorios y otro la retaguardia, que se ubica atrás para enviar municiones, alimentos, medicinas, igual sucede en la iglesia Católica somos un gran ejercito, la iglesia militante, la vanguardia son aquellos que van evangelizando en el mundo misioneros y misioneras, sacerdotes, monjas, laicos comprometidos y los de retaguardia somos todos nosotros católicos practicantes que ofrecemos oraciones, sacrificios y limosnas que contribuyen a que los misioneros puedan llegar a todos los lugares y dar a conocer a Jesús.
  • En el evangelio de este día Jesús escoge discípulos para si y los envía a otros, les da instrucciones y pide que oren por más misioneros, les da la bandera de la paz para que la lleven a donde quiera que vayan, una institución tiene misión y también visión, en Nuestra Iglesia La misión va unida a la visión, la misión es que hacemos , y es a evangelizar y la visión nos permite saber cual es el objetivo que se quiere lograr y es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
  • ¿Cuál es tu aporte para la misión?¿Es mi oración trascendente o es egoísta?, debemos ser una retaguardia que motive a misionar, que alimente aquellas vidas en las que se ha sembrado la palabra de Dios, debemos orar para que Dios nos devuelva la visión para poder tomar el rumbo de nuestra misión, ¿Ya definiste cuál es tu misión?

  PRÁCTICA DIARIA

  • Que mi oración siempre dedique un momento a orar por las misiones.
  • Santa María Goretti nos enseña: “Morir antes que pecar”

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