LUNES, Tercera semana del tiempo Ordinario (ciclo b) -22 enero, 2024

SANTO DEL DÍA

SAN VICENTE DE ZARAGOZA (+304)

San Vicente fue hijo de una familia consular de Huesca (España), siendo joven estudio la carrera eclesiástica en Zaragoza , en ese tiempo el obispo Valero lo nombro diacono para que le ayudara en la sagrada cátedra siendo uno de los principales diáconos de la iglesia católica, por aquella época el emperador Dioclesiano decreto la persecución en contra de los cristianos, entonces San Vicente junto con el obispo Valero fueron apresados y llevados a Valencia, allí fueron interrogados pero San Vicente habló por los dos ante Daciano un emperador, este al escucharlo hablar con ardiente voz se enoja enviando al obispo al destierro, mientras que el santo fue llevado al potro para ser torturado, ahí le ofrecieron que le perdonarían la vida si renunciaba a su fe y si entregaba los libros sagrados, el santo no hizo tales cosas así que es enviado mal herido a un calabozo, allí fue consolado por los ángeles, quienes le tocan bellas armonías que hasta el carcelero se convirtió a Cristo, luego Daciano lo mandó a curar para torturarlo pero el Santo vuela al paraíso con el Padre celestial.

Evangelio del día

San Marcos 3,22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:
«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:
«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».
Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Palabra del Señor

MEDITACIÓN

  • Hoy en el Evangelio los Maestros de la ley hacen una acusación contra Jesús, ellos no aceptan sus milagros pues lo ven como una amenaza , su actitud orgullosa no les permitía ver la presencia de Dios entre ellos, y todo porque Jesús iva en contra de sus intereses particulares.
  • Jesucristo no pierde la calma, sino que siempre en cada señalamiento, critica, argumenta con autoridad su poder, y enseña con seguridad la manifestaciones que permitirán dar cumplimiento a su misión en la tierra, los maestros de la ley no quieren conocer la persona de Jesús, sus expresiones son su misma condenación. rechazar la acción del Espiritu Santo no tiene perdón, no aceptar la verdad que es el mismo Jesús es blasfemar contra Dios, es sencillo quien no cree en Dios, ¿Cómo podrá salvarse?
  • Vivimos en una sociedad que vive de fachadas, de mentiras, que busca sus propios ideales, incluso así tenga que negar al mismo Jesucristo, cuando obrar el mal me obliga a atentar contra mis creencias ya estoy cometiendo el pecado que Dios no perdona, queridos hermanos El Espiritu Santo no solo tiene la función de consolar, de iluminar, etc, sino de moldearnos a la persona de Jesús, si, es una de las funciones más importantes de la tercera persona de la santísima Trinidad., confiemos que Jesús nos puede proteger del mal, es en él que debemos poner nuestra vida.
  • Debemos vivir en la verdad esta nos hará libres, no estaremos atados a nada ni a nadie, viviremos por Jesús solo para él, permitamos adecuar nuestro templo, nuestra vida para que habite el Espiritu Santo de la verdad que nos inunda del amor de Dios y nos motiva hacer el bien, no andemos por este mundo rechazando su acción salvadora, más bien manifestemos en el buen obrar su presencia entre nosotros. “Si quereís recibir la vida del Espiritu Santo, conservad la caridad, amad la verdad, y desead la unidad para llegar a la eternidad” San Agustín de Hipona.

  PRÁCTICA DIARIA

  • Al orar invocaré la presencia del Espiritu Santo para que sea él quien me dirija a las acciones que Jesús me enseña a través de su palabra, pronunciar su nombre en cada momento en que el maligno quiera confundirme.
  • San Vicente respondía ante quienes le torturaban: «Te engañas, hombre cruel, si crees afligirme al destrozar mi cuerpo. Hay dentro de mí un ser libre y sereno que nadie puede violar. Tú intentas destruir un vaso de arcilla, destinado a romperse, pero en vano te esforzarás por tocar lo que está dentro, que sólo está sujeto a Dios».

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