
SANTO DEL DÍA
SAN ROBERTO BELARMINO (1542-1621)
San Roberto nació en Toscana Italia en la ciudad de Monteluciano, hijo de la hermana del Papa Marcelo II, desde niño se destaco por ser muy inteligente , tenia una memoria prodigiosa que le permitía recitar textos como si los estuviera leyendo, dejaba admirados a todos con sus palabras. Años más tarde ingresa a la orden de los Jesuitas para no ser nombrado ni obispo ni cardenal debido a que en esta comunidad no se permitía acceder a estos cargos, tenia muy en cuenta el consejo de su Madre de detestar el orgullo y la vanidad, siendo sobrino de un pontífice no abuso de su familiaridad para obtener estos cargos sino que prefirió la humildad. Siendo ordenado sacerdote se destaco por sus hermosas predicaciones a donde acudían muchos creyentes asombrados por sus palabras. Años más tarde el Pontífice de su época le sugirió escribir un catecismo breve para los creyentes, teniendo un gran éxito en su publicación en vida pudo ver veinte ediciones de este catecismo. Tiempo después redacto un libro llamado controversias para enfrentar a aquellos que renegaban de la fe católica, formó en este tema a muchos sacerdotes para que tuvieran argumentos contra los evangélicos, luteranos, protestantes. Luego el Papa lo nombró obispo y cardenal pero el se negó, el Papa le dijo que debía aceptar o sino sería pecado mortal así que aceptando siguió viviendo una vida sencilla, tiempo después muere pidiendo humildemente una ceremonia para su entierro.
Evangelio del día
San Mateo 18,21-35
En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.
Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Palabra del Señor
MEDITACIÓN
- En este Evangelio se presenta el perdón y la reconciliación, Jesús responde a Pedro para trascender el sentido de perdonar a los demás, Jesús enseña que no basta con cumplir con el perdón como si se tratara de algo mecánico, él quiere que este perdón salga de lo más profundo del interior de cada persona, en todo momento él invita a recordar sin dolor las ofensas, a sanar las heridas del corazón del otro, setenta veces quiere decir siempre, se debe perdonar cuantas veces sea necesario. El amor que Dios ha depositado en cada ser humano lo motiva a perdonar, quien no ha amado de verdad no sabe que es perdonar.
- Jesucristo invita a los hombres y a las mujeres a ser misericordiosos que busquen reconciliarse, olvidando los odios y los rencores, quizás es una tarea difícil pero no imposible cuando se camina con Jesús, reconocer las miserias del corazón del otro, permite al ser humano tener compasión con quien le ha ofendido sabiendo que si perdona indudablemente la misericordia de Dios también lo abrazará, es como una cadena de amor que no permite que la misericordia de Dios sea egoísta sino que se derrame a todos sin distinción, entonces la reconciliación se da cuando ya se ha perdonado, no solo se esta bien con él hermano sino con Dios.
- Cuando los odios, rencores ,enemistades aniden en nuestro corazón lo que nos espera es destrucción total en nuestro interior, no podemos seguir a Jesús sino arreglamos y ajustamos nuestras relaciones interpersonales con quienes hace algún tiempo no queremos ver, o han causado en nosotros sufrimientos por temas que incluso ya pasaron, debemos dejar el pasado atrás vivir el presente es lo que debemos hacer y es perdonando y perdonándonos, Jesús nos invita a ser hombres nuevos en el amor y esto comprende amar a mis enemigos, amar a quienes no debería amar pero por ser hijos de Dios es nuestro deber y como cumplimiento a la ley del amor debe ser un hecho practicarlo. Hay personas que viven en la culpa y no avanzan ni dejan avanzar, ya es hora de romper esa cadena y comenzar una vida nueva llena de armonía y paz.
- Una vez más la misericordia nos permite ver con ojos compasivos a nuestros hermanos, a comprender como lo hizo Jesús, a orar por quienes nos hacen mal, con que cara pedimos e imploramos a Dios misericordia sino derramamos de esa misericordia a los demás, debemos darnos cuenta que si estamos enojados con nuestros hermanos ya hemos matado en nuestro corazón, hoy yo te invito a buscar la reconciliación con el otro, a sanar y a dejarte llenar del amor de Dios, para perdonar como Jesús no lo enseña, que sufriendo solo pedía perdón para sus adversarios, ¡si amas debes también perdonar!.
PRÁCTICA DIARIA
- Buscar hoy a quien no le hablo hace algún tiempo, perdonarlo y que me perdone, sino recibe la reconciliación orar por él.
- San Roberto nos motiva a ser humildes a buscar el bien común y a predicar practicando.
